Toluca estuvo cerca de fichar a gabriel milito y cambiar la historia de chivas

Toluca estuvo a un paso de dejar a Chivas sin Gabriel Milito

Antes de sentarse en el banquillo de Chivas y convertirse en uno de los técnicos más comentados de la Liga MX, Gabriel Milito estuvo muy cerca de dirigir a otro histórico del futbol mexicano: el Toluca. Así lo reveló Santiago San Román, presidente deportivo de los Diablos Rojos, quien reconoció que el club tenía prácticamente amarrado al estratega argentino varios años antes de su llegada al Guadalajara.

San Román explicó que el acuerdo con Milito estaba cerrado en lo deportivo y en lo contractual, pero un tema personal del propio entrenador terminó por echar abajo la negociación a última hora. Ante ese contratiempo inesperado, la directiva escarlata se vio obligada a replantear el proyecto y optar por otra opción disponible en el mercado: el portugués Renato Paiva.

En una entrevista televisiva, el directivo detalló que las pláticas con el hoy técnico del Rebaño Sagrado se dieron «hace un par de años», cuando Toluca buscaba un nuevo líder para el vestidor tras un ciclo fallido con Nacho Ambriz. Según sus palabras, el fichaje de Milito llegó a estar tan avanzado que en el club lo daban por hecho.

«Gabi Milito iba a venir con nosotros antes de que llegara Renato Paiva, estaba cerrado, pero por un tema personal no se pudo, pero siempre se portó como un caballero», relató San Román, subrayando el profesionalismo del argentino pese a no concretarse la operación.

El dirigente de los Diablos no escatimó elogios hacia el actual técnico de Chivas. Considera que Milito ha confirmado en México lo que ya apuntaba en sus experiencias anteriores: una propuesta táctica clara, un equipo intenso y un manejo de grupo que termina por imponerse con el paso de las jornadas. En ese sentido, valoró positivamente que la directiva del Guadalajara haya resistido la presión inicial cuando el proyecto fue cuestionado.

«Es un técnico espectacular, porque cuando llegó lo critican, y hoy, bien por Chivas que le dio tiempo», añadió San Román, dejando claro que, a su juicio, los resultados actuales del Rebaño son fruto de la paciencia y de la confianza en la idea de juego del argentino.

Con ese contexto, en Toluca se vive de forma especial el choque ante Chivas de este fin de semana, correspondiente al Clausura 2026. Ambos equipos figuran entre los mejores tras seis jornadas disputadas, lo que añade atractivo a un duelo que ya de por sí tiene historia, peso mediático y planteles competitivos.

Desde la dirigencia escarlata anticipan un encuentro equilibrado, con detalles que pueden marcar diferencia. «Va a ser un partido muy cerrado y vamos a salir a ganar», advirtió San Román, reflejando la ambición de un Toluca que, con su actual entrenador, ha vuelto a la élite deportiva.

Las declaraciones del presidente deportivo también dejaron al descubierto un dato que pocos conocían: Renato Paiva fue, en realidad, la segunda opción para el banquillo mexiquense. El luso llegó al club tras caerse la negociación con Milito, en un momento en el que Toluca buscaba urgentemente reconstruir su proyecto deportivo después de la etapa de Nacho Ambriz, considerada insuficiente para las expectativas de la institución.

Fue a inicios de diciembre de 2023 cuando Toluca anunció oficialmente la llegada de Paiva. El portugués tomó el mando con la encomienda de pelear por títulos y consolidar un estilo reconocible. Sin embargo, con el paso de los torneos, los resultados no estuvieron a la altura de los objetivos marcados por la directiva. La falta de regularidad, la ausencia de títulos y ciertos altibajos en el rendimiento colectivo terminaron marcando su salida apenas un año después.

Tras el adiós de Paiva, la dirigencia escarlata volvió a mover sus piezas y se lanzó por Antonio Mohamed, un nombre ampliamente conocido en la Liga MX y con una trayectoria comprobada. El «Turco» había dejado recientemente a Pumas también por un «tema personal», lo que lo colocó como una oportunidad inmejorable para Toluca, ansioso de un técnico capaz de competir al máximo nivel desde el primer día.

El regreso de Mohamed al futbol mexicano resultó ser un acierto mayúsculo para los Diablos Rojos. Bajo su mando, el equipo no solo encontró identidad y solidez, sino que además coronó ese proceso con títulos, logrando el bicampeonato y devolviendo al club a la conversación como uno de los grandes protagonistas de la Liga MX.

Este cruce de caminos entre Milito, Toluca y Chivas deja ver cómo, en el futbol, las decisiones de último momento pueden cambiar por completo el mapa de los protagonistas. Si el tema personal de Milito no hubiera frenado su llegada a Toluca, es muy probable que hoy el argentino no estuviera en el banquillo rojiblanco, y el presente del Guadalajara sería muy distinto. A la vez, la historia reciente del Toluca quizás no incluiría el exitoso paso de Antonio Mohamed ni el bicampeonato logrado bajo su guía.

Para Chivas, la elección de Milito también representó un punto de inflexión. El club venía de procesos irregulares, con cambios constantes de técnico y una presión mediática permanente. Apostar por un entrenador extranjero con una idea muy marcada supuso un reto: adaptar al plantel, asumir críticas iniciales y sostener el proyecto cuando los resultados no aparecían de inmediato. El tiempo ha terminado por dar la razón a quienes defendieron esa continuidad.

Desde la perspectiva de Toluca, la historia con Milito se ha convertido en una anécdota que alimenta el debate sobre lo que pudo haber sido. El perfil del argentino encajaba con la intención del club de modernizar su estilo, apostar por la posesión del balón y un futbol más asociativo, sin perder la tradicional intensidad del conjunto escarlata. No obstante, la realidad es que la ruta tomada los condujo hacia otro tipo de éxito con Mohamed, más ligado a la contundencia, el manejo de momentos clave y la experiencia del «Turco» en finales.

El duelo entre Toluca y Chivas, por tanto, tiene una carga extra de narrativa: de un lado, el equipo que estuvo a centímetros de contratar a Milito; del otro, el club que sí logró convencerlo y que hoy disfruta de su mejor versión. Cada enfrentamiento entre ambos se convierte en una especie de espejo de proyectos, donde se confrontan estilos, decisiones y tiempos de maduración.

En términos futbolísticos, el impacto de Milito en la Liga MX puede analizarse desde su estilo de juego: equipos bien parados, salida limpia desde el fondo, líneas compactas y una exigencia alta para sus futbolistas en cuanto a concentración y lectura del juego. Eso encaja bien con las exigencias de un club como Chivas, que trabaja exclusivamente con jugadores mexicanos y necesita potenciar el talento local con una idea colectiva sólida.

Por su parte, el Toluca de Mohamed ha sabido sacar partido de un plantel equilibrado, con experiencia y juventud, explotando al máximo las transiciones ofensivas y la capacidad del equipo para competir en momentos de alta presión. El bicampeonato no solo validó el proyecto, sino que devolvió a los Diablos a un lugar donde su afición siente que el club debe estar siempre: peleando por trofeos.

Mirando hacia el futuro, es evidente que los caminos de Toluca y Chivas seguirán cruzándose, tanto en la cancha como en el mercado de entrenadores y jugadores. La anécdota de Milito y el casi fichaje por los Diablos Rojos quedará como parte del folclore de la Liga MX, pero también como recordatorio de que, en este deporte, una decisión personal o un giro de última hora pueden redibujar por completo el mapa de protagonistas, títulos y proyectos exitosos.

Mientras tanto, el presente ofrece un choque entre dos equipos que han encontrado la manera de competir al más alto nivel, cada uno con su historia reciente marcada por decisiones clave en el banquillo. Y, en el fondo, permanece la pregunta inevitable: ¿qué hubiera pasado si Gabriel Milito hubiera dicho que sí a Toluca? La respuesta nunca se sabrá, pero el futbol mexicano ya disfruta del desenlace alternativo: un Chivas competitivo con el argentino al mando y un Toluca renovado y campeón con Mohamed.