América ya comenzó a planear el próximo torneo aun cuando el Clausura 2026 no ha terminado. Con solo cuatro jornadas por disputarse y un cierre de calendario sumamente exigente, con duelos consecutivos ante Cruz Azul y Toluca, en Coapa saben que cualquier tropiezo puede costar la clasificación a la Liguilla. El margen de error es mínimo y, al mismo tiempo, la directiva ya analiza cómo corregir un problema que se ha vuelto evidente: la falta de gol.
El equipo de André Jardine ha mostrado una versión muy distante de la que se esperaba al inicio del semestre. Después de 13 fechas disputadas, América apenas suma 14 goles a favor, contra 12 en contra, un balance muy pobre para un plantel diseñado para pelear por el título. El promedio ofensivo es alarmante: solo 1.08 tantos por partido, una cifra que no corresponde a la inversión realizada ni al peso histórico del club.
El dato es aún más preocupante si se observa quién lleva la batuta goleadora. El máximo anotador del equipo es Brian Rodríguez, con apenas tres tantos. En un club acostumbrado a tener delanteros determinantes y mediocampistas con llegada constante, el hecho de que ningún jugador haya logrado despegar en el área rival refleja un funcionamiento limitado en la creación y definición.
La reciente visita a Santos Laguna terminó por encender las alarmas. América enfrentó al último lugar del Clausura 2026 y, pese a que el rival jugó con un hombre menos, las Águilas solo consiguieron rescatar un empate. El gol azulcrema cayó hasta el minuto 80, y tres minutos después, al 83, Santos igualó el marcador, evidenciando nuevamente la fragilidad ofensiva y la incapacidad para sentenciar partidos.
Este escenario duele especialmente en Coapa porque la directiva y el cuerpo técnico apostaron fuerte por reforzar el ataque antes del inicio del torneo. Las llegadas de los brasileños Raphael Veiga y Vinicius Lima fueron peticiones directas de André Jardine, pensadas para darle un salto de calidad al frente de ataque. Sin embargo, hasta ahora el rendimiento de ambos está lejos de lo esperado y la apuesta no ha dado los resultados prometidos.
El impacto negativo de estos fichajes fallidos no solo se mide en la cancha. Se señala que la presión por acertar en esas incorporaciones habría afectado directamente la continuidad del director deportivo Diego Ramírez, cuyo puesto quedó seriamente comprometido al no ver reflejada en goles y victorias la inversión hecha en los refuerzos sudamericanos. Al interior del club se asume que los errores en la planeación deportiva han tenido un costo alto.
Con una producción de apenas 1.38 puntos por partido en la fase regular, América ha pasado de ser candidato natural al título a convertirse en un equipo irregular, que sufre para sacar resultados incluso ante rivales que pelean en la parte baja de la tabla. Esta inconsistencia ha generado la necesidad de replantear la estrategia de fichajes para el siguiente curso futbolístico.
En ese contexto surge el nombre de Ezequiel Bullaude como una posible solución para revitalizar el ataque. El argentino, actualmente en Santos Laguna, se ha convertido en una de las piezas más destacadas del torneo: suma cinco goles y una asistencia en 12 encuentros, números que lo colocan como líder goleador del conjunto lagunero y uno de los atacantes más efectivos del campeonato.
Más allá de sus estadísticas actuales, Bullaude ofrece un perfil que seduce a los encargados de la planificación en Coapa. Se trata de un futbolista con experiencia europea, que ya pasó por la Eredivisie defendiendo la camiseta del Feyenoord, donde compartió vestidor con Santiago Giménez. Ese paso por el futbol neerlandés le dio roce internacional, le exigió adaptarse a un ritmo más intenso y le permitió pulir aspectos tácticos que hoy se reflejan en su desempeño en México.
Su versatilidad también juega a favor de su posible llegada. Bullaude puede desempeñarse como mediapunta, extremo o segundo delantero, moviéndose entre líneas, asociándose con los volantes creativos y llegando con frecuencia al área. Justamente ese tipo de perfil es el que América no ha logrado explotar con Veiga y Vinicius Lima, quienes no han conseguido integrarse al engranaje ofensivo ni marcar diferencias en los partidos clave.
Para la directiva azulcrema, el interés en Bullaude va más allá de un simple nombre de moda. La idea es encontrar un atacante que no solo sume goles, sino que también aporte carácter, capacidad de decisión y regularidad. El argentino ha demostrado que puede cargar con responsabilidad en un equipo que lucha en circunstancias adversas, como es el caso de Santos Laguna en este Clausura 2026, donde aun así ha mantenido un nivel competitivo.
El posible fichaje de un jugador con las características de Bullaude también enviaría un mensaje hacia el vestuario y la afición: el de un América dispuesto a corregir sus errores y a competir con mayor agresividad en el mercado de transferencias. Después de la decepción con los refuerzos brasileños, en Coapa saben que no se pueden permitir otro fracaso similar, ni en términos deportivos ni de imagen.
De cara al cierre del torneo, el cuerpo técnico de Jardine está obligado a encontrar soluciones inmediatas con lo que tiene a disposición. Ajustes en el dibujo táctico, variantes en la dupla ofensiva, mayor protagonismo de jugadores como Rodríguez y un trabajo específico en definición serán determinantes para asegurar el boleto a la Liguilla. Sin embargo, puertas adentro ya se asume que, aun logrando la clasificación, será imprescindible reconfigurar la zona de ataque.
La evaluación de Raphael Veiga y Vinicius Lima será uno de los puntos centrales en el análisis de final de temporada. Se valorará no solo su cuota goleadora, prácticamente inexistente hasta ahora, sino también su aporte en generación de juego, su adaptación al entorno mexicano y su capacidad para responder en momentos de presión. Si el balance se mantiene negativo, no se descarta que alguno de ellos, o incluso ambos, salgan del club para hacer espacio a nuevas incorporaciones.
En paralelo, la planificación del siguiente torneo considerará otros aspectos estructurales: la necesidad de tener un ‘nueve’ más dominante en el área, volantes con gol y un recambio ofensivo desde la banca que cambie el ritmo de los partidos. En ese escenario, un jugador como Bullaude podría ser solo el inicio de una renovación más profunda del frente de ataque americanista.
Para la afición, el mal rendimiento ofensivo ha sido uno de los puntos de mayor frustración. Están acostumbrados a ver a su equipo proponiendo, goleando y sometiendo al rival, y se han encontrado con un América que genera poco, define peor y sufre cada encuentro. De ahí que el anuncio de posibles refuerzos, siempre que se trate de jugadores probados y en buen momento, sea visto como una necesidad urgente y no solo como un lujo.
América, por historia y exigencia, no puede permitirse repetir un semestre con cifras ofensivas tan discretas. El club está obligado a aprender de sus equivocaciones en este Clausura 2026: seleccionar mejor a sus refuerzos, analizar con mayor profundidad su encaje en el sistema de juego y no depender únicamente de recomendaciones del cuerpo técnico, sino de un trabajo integral de scouting.
Mientras la Liguilla se define en la cancha, en los despachos ya se diseña el América del próximo torneo. La lección que dejan las decepciones con Raphael Veiga y Vinicius Lima es clara: los nombres por sí solos no garantizan éxito. El futuro inmediato de las Águilas pasa por encontrar atacantes que, como Bullaude, combinen rendimiento, adaptación al futbol mexicano y la jerarquía necesaria para cargar con el peso de la camiseta más exigente del país.
