Hansi Flick, convencido: Lamine Yamal aún no ha tocado su techo
Hansi Flick volvió a pasar revista a la actualidad del Barcelona en la sala de prensa de la Ciutat Esportiva Joan Gamper, en la previa del duelo de LaLiga EA Sports 2026 frente al Mallorca. El técnico alemán repasó nombres propios, habló de sensaciones y dejó un mensaje muy claro sobre una de las grandes joyas del equipo: Lamine Yamal todavía tiene mucho margen de crecimiento.
Curiosamente, durante la comparecencia casi nada giró en torno al rival inmediato, el Mallorca, pese a que el encuentro llega en un momento clave de la temporada. La atención se centró en el estado físico de varios jugadores importantes, en el papel de las jóvenes promesas y en la sintonía del entrenador con la dirección deportiva.
Lamine Yamal, una estrella en construcción
Flick se mostró especialmente satisfecho con la evolución de Lamine Yamal, aunque dejó claro que lo que se ha visto hasta ahora es solo el principio. El alemán aseguró que está “muy contento” con el nivel actual del extremo, destacando su clara progresión y su capacidad para marcar diferencias en ataque, donde en las últimas semanas ha incrementado su cuota goleadora.
Para el técnico, lo fundamental con futbolistas de este talento es que disfruten sobre el césped y se diviertan con su trabajo, algo que, según sus palabras, Lamine hace a la perfección. Aun así, insistió en que su techo está lejos: considera que el delantero tiene “mucho más potencial por mostrar” y que, con el tiempo y el entorno adecuado, terminará confirmándolo.
Además, Flick subrayó que el club quiere seguir acompañando muy de cerca este proceso de crecimiento. La idea es protegerle, darle minutos de calidad y a la vez exigirle un punto más cada día, para que no se estanque ni se conforme con lo ya conseguido.
Consejos para un crack precoz
El entrenador no solo elogió el presente de Lamine Yamal, sino que explicó qué espera de él en el día a día. Señaló que el joven atacante debe mantener una dinámica de mejora constante, con la exigencia de “entrenar como el campeón que ya es ahora mismo”.
Según Flick, Lamine escucha siempre, es muy receptivo a las indicaciones y demuestra una inteligencia notable, tanto dentro como fuera del campo. El alemán cree que esa capacidad para entender el juego y aplicar rápidamente las correcciones es una de las grandes virtudes que le permitirán seguir creciendo.
Flick recalcó una idea que repite dentro del vestuario: quien da el 100% en los entrenamientos, también lo hace en el partido. Por eso, para él, lo esencial es que Lamine mantenga esa actitud competitiva en cada sesión, como si se jugara un título. Ahí es donde se forja la regularidad que se le exige a una estrella en ciernes.
El papel de La Masia y el espejo para los jóvenes
En este contexto, el técnico volvió a poner en valor el trabajo de La Masia. Recordó que el club lleva tiempo realizando una labor “fantástica” en la formación de futbolistas y que la base de talento que sube desde abajo es de altísimo nivel.
Fermín, uno de los ejemplos más visibles de esta generación, fue señalado por Flick como una muestra clara de cómo el Barça puede nutrirse de su cantera. El entrenador celebró su renovación, calificándola de “la mejor solución” tanto para el jugador como para la entidad. Destacó que Fermín “ama al Barça” y que su rendimiento está siendo “espectacular”, lo que convierte la decisión de ampliar su vínculo en “fantástica” para todas las partes.
Tanto Lamine como Fermín se convierten así en referencias para otros jóvenes de la casa: si trabajan, tienen paciencia y aprovechan sus oportunidades, el primer equipo no es una meta inalcanzable, sino una estación lógica en su progresión.
Sintonía total con Deco: una relación poco habitual
Otro de los nombres propios de la rueda de prensa fue el de Deco. Flick describió la relación con el director deportivo como muy positiva, insistiendo en que viven una situación “muy buena” basada en la confianza mutua. Ambos, aseguró, creen el uno en el otro y comparten la misma visión futbolística.
El técnico explicó que buscan los mismos perfiles de jugadores porque comparten filosofía de juego y objetivos deportivos. Reconoció que nunca antes había experimentado una conexión así con la dirección deportiva, algo que valora especialmente porque permite que todos los esfuerzos estén centrados en “lo que hay que hacer”, sin distracciones ni conflictos internos.
Esta sintonía es clave para construir un proyecto coherente a medio y largo plazo: las incorporaciones, las renovaciones, la apuesta por el talento joven y las salidas deben responder a una misma idea de equipo. Flick dejó entrever que, en ese sentido, el Barça actual camina en la misma dirección desde los despachos hasta el césped.
Raphinha, paciencia y prudencia
En el apartado médico, Raphinha fue uno de los protagonistas. Flick explicó que habrá que “esperar” para saber cuándo podrá reaparecer, subrayando que la situación es la que es y que no tiene sentido precipitar su regreso. Hasta que el brasileño no se sienta plenamente recuperado y pueda entrenar con normalidad, el cuerpo técnico no contemplará su regreso a la competición.
El alemán apuntó que el camino que siguen con él es el correcto: prudencia, control y respeto absoluto a las sensaciones del jugador. En un calendario tan exigente, asumir riesgos innecesarios con un futbolista importante podría salir muy caro.
Pedri, cada vez más cerca
En contraste con la cautela en el caso de Raphinha, Flick se mostró algo más optimista con Pedri. Aseguró que “le veremos más pronto que tarde”, remarcando que la recuperación avanza según lo planificado. No quiso, sin embargo, poner fecha exacta a su vuelta, evitando generar expectativas que puedan luego jugar en contra.
El mensaje fue claro: todo marcha bien, los plazos se están cumpliendo y la sensación general es positiva. La vuelta de Pedri, una pieza fundamental en la sala de máquinas del equipo, puede suponer un impulso tanto futbolístico como anímico para la plantilla.
Un equipo en crecimiento, pero con margen de mejora
Flick también analizó el estado general del Barcelona. Indicó que el equipo atraviesa “un muy buen momento de forma” y que está satisfecho con el estilo de juego que se está viendo. Sin embargo, dejó claro que todavía hay aspectos por pulir, sobre todo en la definición.
Comentó que, a veces, “todo es más sencillo cuando marcas”, por lo que considera clave mejorar la eficacia de cara a portería y estar más concentrados a la hora de finalizar las jugadas. Esa falta de precisión en los metros finales es, a ojos del alemán, uno de los principales puntos donde el Barça aún puede crecer.
Al mismo tiempo, quiso poner en valor al Mallorca, recordando que tiene a un delantero como Muriqi, que está firmando una temporada notable con catorce goles. Aunque en la rueda de prensa apenas se le preguntó por el rival, Flick dejó claro que lo respeta y es consciente del peligro que puede generar.
Frenkie de Jong, consolidado como líder
Entre los nombres que más elogios se llevaron estuvo Frenkie de Jong. Flick explicó que su rendimiento está muy ligado a su propia confianza y responsabilidad dentro del equipo. Señaló que el neerlandés ha demostrado sus virtudes tanto como mediocentro (número 6) como interior (número 8), y que en ambas posiciones ofrece un nivel muy alto.
Lo que más valora el técnico es la evolución de Frenkie como líder. Considera que ha llegado a una edad en la que debe asumir galones, y que lo está haciendo. Según contó, ha conversado con él sobre su papel en el club y la ciudad, y De Jong se siente muy cómodo, feliz y plenamente comprometido con el proyecto. Flick espera que mantenga esta línea ascendente porque “nos da exactamente lo que esperamos de él”.
El “padre”… y a veces “abuelo” del vestuario
Flick también bromeó sobre la imagen que proyecta dentro del grupo. Se le ha etiquetado como una especie de “padre” para los jugadores, y él mismo añadió entre risas que a veces se siente “el abuelo de todos”. Más allá del chiste, dejó clara su filosofía: lo más importante es que cada futbolista pueda ofrecer su mejor versión.
El alemán comparó el fútbol con cualquier otro ámbito laboral: cuando el entorno es bueno, el ambiente es sano y se respeta a las personas, todos se sienten más relajados y motivados para rendir al máximo. Por eso le gusta estar en contacto permanente con la plantilla, tanto en el día a día como en los momentos delicados.
Recordó que tras el partido en Albacete ya había subrayado la actitud del equipo: siempre centrados, compitiendo bien y dándolo todo por el club. Para él, es esencial que cada miembro del vestuario reciba el respeto que merece. Nadie está por encima de nadie y todos están al mismo nivel, una máxima que intenta inculcar para fortalecer el grupo.
Lewandowski, incógnita de futuro pero pieza importante
Sobre Robert Lewandowski, Flick fue claro y prudente a la vez. Admitió que han hablado sobre su situación, pero recordó que la temporada aún no ha terminado y es imposible saber con certeza qué ocurrirá más adelante. Recalcó que conoce bien al delantero y sabe que “le gustaría jugar más y salir de inicio” con mayor frecuencia.
Aun así, el entrenador insistió en que “la situación es la que es” y que, en este momento, Lewandowski atraviesa una fase positiva, también en el plano anímico. Su objetivo es que el polaco disfrute del momento actual, se sienta importante y aporte todo lo que tiene. Lo que depare el futuro, remarcó, se verá más adelante, y por ahora no es un asunto que le preocupe.
Araujo, un líder físico y anímico
Flick también se detuvo en Ronald Araujo, a quien definió como un futbolista “top” en el apartado físico. Señaló que su potencia y su capacidad para imponerse en el uno contra uno le hacen distinto a la mayoría de defensas. Además de sus virtudes sobre el césped, recordó que el uruguayo es uno de los capitanes y un líder natural dentro del vestuario.
El entrenador quiere que Araujo siga avanzando “paso a paso”, sin perder de vista que siempre hay aspectos por mejorar. Insistió en la necesidad de continuar trabajando con intensidad, porque su rendimiento y su carácter competitivo son claves para sostener al equipo en los momentos difíciles.
Lamine Yamal como símbolo de la nueva era
En el fondo, muchas de las reflexiones de Flick confluyen en una misma idea: el Barcelona está construyendo un equipo en el que los jóvenes talentosos, como Lamine Yamal, se combinan con la experiencia de jugadores como Lewandowski, De Jong o Araujo.
Lamine se ha convertido en el símbolo de esa nueva etapa. Es el prototipo de futbolista que el club quiere potenciar: formado en casa, con técnica, desparpajo y capacidad para decidir partidos. Flick lo ve como una pieza clave no solo del presente inmediato, sino también del futuro a medio plazo.
Por eso insiste tanto en su potencial sin explotar. Sabe que el entorno puede generar presión, comparaciones y expectativas desmedidas, pero su mensaje va en la dirección opuesta: calma, trabajo, disfrute y progreso constante. Si se respetan esos tiempos y se mantiene un contexto de apoyo y exigencia equilibrados, el técnico está convencido de que Lamine Yamal dará, en los próximos años, un salto aún mayor.
Un mensaje de fondo: talento, trabajo y equilibrio
El discurso de Flick deja varias conclusiones de fondo. La primera: el talento, por sí solo, no basta. Ni en el caso de Lamine Yamal ni en el de ningún otro jugador. Hace falta una mentalidad fuerte, buenos hábitos de entrenamiento y un entorno estable.
La segunda: la columna vertebral del proyecto debe combinar la explosión de los jóvenes con la solidez de los veteranos. Ahí encajan nombres como Pedri, De Jong, Araujo, Lewandowski, Fermín o el propio Lamine. Todos aportan algo distinto y complementario.
Y la tercera: la armonía entre banquillo y dirección deportiva es imprescindible. La buena relación con Deco y la apuesta compartida por un mismo modelo de juego y de futbolistas es la base sobre la que Flick quiere edificar un Barça competitivo, reconocible y preparado para competir por todos los títulos.
En ese escenario, Lamine Yamal aparece como una joya que ya brilla, pero que, según su entrenador, aún no ha enseñado ni la mitad de lo que puede llegar a ser. Y precisamente ahí, en ese “todavía más potencial” que Flick repite, se sostiene gran parte de la esperanza del barcelonismo de cara al futuro.
