Liga MX 2026: ¿La Hormiga González, nuevo amuleto de Chivas en el Clásico Nacional?
El Clásico Nacional del Torneo Clausura 2026 ya tiene nombre propio en el bando rojiblanco: Armando “Hormiga” González. El joven delantero se convirtió en la figura del partido entre Chivas y América al abrir el marcador en el Estadio Akron y encaminar al Rebaño Sagrado a una victoria clave en la Jornada 6 de la Liga MX.
Corría el minuto 40 del primer tiempo cuando llegó la jugada que desató la euforia en la casa rojiblanca. Tras un tiro de esquina desde la banda derecha, la pelota fue peinada en el primer poste y terminó en los pies de González, bien colocado dentro del área. Sin perder la calma, el atacante empalmó el balón y venció al guardameta azulcrema para poner el 1-0 en el marcador y darle a Chivas la ventaja parcial frente a su acérrimo rival.
El gol no solo significó un golpe anímico para el América, dirigido por André Jardine, sino que confirmó la buena racha del Guadalajara de Gabriel Milito, que llegó a este compromiso como líder general e invicto del Clausura 2026. Cada partido del torneo había alimentado la ilusión rojiblanca, pero hacerlo en el Clásico Nacional, y ganando, eleva la expectativa a otro nivel.
La celebración de la “Hormiga” también tuvo un guiño especial a la memoria reciente del club. Tras mandar el balón al fondo de las redes, González festejó con el característico movimiento de “robot” que inmortalizó Erick “Cubo” Torres en sus mejores años como canterano rojiblanco. Un homenaje que conectó de inmediato con la grada y reforzó el sentimiento de identidad entre el jugador y la afición.
Sin embargo, lo de Armando González no es una simple chispa aislada. No es la primera vez que le hace daño al América. Ya en el torneo anterior había marcado ante las Águilas, en un duelo que también terminó con triunfo para el Guadalajara. Que un mismo delantero repita como verdugo en partidos tan cargados de historia y tensión alimenta la idea de que podría convertirse en ese “amuleto” que Chivas buscaba para sus noches grandes.
Para la hinchada rojiblanca, estos antecedentes no pasan desapercibidos. La narrativa es clara: dos torneos consecutivos viendo a la “Hormiga” perforar la meta azulcrema en el Clásico y colaborando en victorias significativas. En un club en el que la figura del héroe de los Clásicos siempre se recuerda por décadas, González está empezando a escribir su propia historia.
El contexto hace que su protagonismo pese todavía más. Guadalajara afronta este Clausura 2026 con la presión de mantenerse en la cima y de sostener un invicto que lo ha consolidado como el equipo más regular de la competencia. Ganar el Clásico Nacional como local, y hacerlo con una actuación destacada de un atacante emergente, refuerza el proyecto de Gabriel Milito y le da argumentos a quienes creen que este puede ser, por fin, el año de Chivas.
El adiós de Javier “Chicharito” Hernández marcó el final de una era emocionalmente muy fuerte para el club. Muchos se preguntaban quién tomaría la estafeta en el ataque y si el equipo sería capaz de reinventarse sin una figura tan mediática. La respuesta, al menos en el arranque de 2026, viene desde una propuesta colectiva sólida, en la que nombres como el de Armando González comienzan a brillar gracias al funcionamiento táctico y la confianza del cuerpo técnico.
Milito ha logrado que el Guadalajara deje de depender de una sola estrella para repartir el protagonismo en diferentes zonas del campo. En ese contexto, la “Hormiga” se beneficia de un equipo que presiona alto, genera volumen de juego por las bandas y explota las jugadas a balón parado. Justamente así cayó el gol ante América: producto de una jugada ensayada y del olfato goleador para aparecer en el sitio exacto.
El peso simbólico del Clásico Nacional también añade dimensión al momento que vive el delantero. No se trata de un partido más de fase regular; es el encuentro que puede marcar el ánimo del vestidor, influir en la narrativa del torneo y hasta condicionar la percepción de la afición hacia el proyecto deportivo. Que González responda en ese escenario alimenta la idea de que está listo para retos mayores, tanto en la Liga MX como en futuras instancias de Liguilla.
Para Amaury Vergara, propietario del club, este tipo de actuaciones son el reflejo de lo que ha venido exigiendo desde hace varias temporadas: un equipo competitivo, protagonista y capaz de pelear por el título con identidad y cantera. Ver al Estadio Akron festejar un nuevo triunfo sobre el América, con un jugador joven como héroe, se alinea con esa visión de un Guadalajara renovado pero fiel a su esencia.
El liderato e invicto que Chivas defiende jornada a jornada no es solo una estadística. Es un factor que fortalece la confianza, ajusta la mentalidad del grupo y genera un entorno donde los futbolistas pueden crecer sin el peso del fracaso inmediato. La “Hormiga” se está desarrollando en un contexto ideal: un equipo en racha positiva, un técnico que le da minutos en partidos grandes y una afición que empieza a verlo como referente en los juegos que más importan.
A nivel táctico, la presencia de González también le ofrece variantes al entrenador. Su movilidad para desmarcarse en el área, su capacidad de atacar el primer y segundo poste en los centros y su atención a las segundas jugadas lo convierten en una pieza valiosa, sobre todo en duelos cerrados como el Clásico. No es un nueve estático; sabe retroceder unos metros para asociarse, pero aparece con determinación cuando la jugada lo requiere.
Pensando en el resto del Clausura 2026, la gran incógnita es si la “Hormiga” mantendrá este nivel de efectividad en las citas importantes. Si continúa marcando diferencias contra los rivales directos y se consolida como hombre de goles clave, no será extraño que se le etiquete definitivamente como el “amuleto” rojiblanco. Chivas necesita justamente eso: futbolistas capaces de aparecer cuando la presión es máxima y el margen de error mínimo.
La afición, por su parte, ya se permite soñar. Ganar el Clásico, seguir en la cima y sostener el invicto despierta el deseo de volver a ver al equipo coronarse en el mismo Clausura 2026. El Estadio Akron, convertido en fortaleza rojiblanca, es el escenario perfecto para que el Rebaño Sagrado cierre el círculo: liderar la fase regular, llegar sólido a la Liguilla y levantar un título que muchos sienten que le ha sido esquivo en los últimos años.
Queda torneo por delante y retos por superar, pero la fotografía de este Clásico Nacional es contundente: Guadalajara se impone en casa, reafirma su condición de líder e invicto y encuentra en Armando “Hormiga” González a un protagonista recurrente frente al máximo rival. Si el fútbol también se alimenta de historias y símbolos, la de este joven delantero tiene todo para convertirse en una de las más recordadas por la hinchada rojiblanca.
Por ahora, el apodo de “amuleto” puede sonar a recurso narrativo, pero los números y los momentos hablan por sí solos: dos torneos consecutivos marcándole al América, dos victorias que consolidan el proyecto y un Clausura 2026 que, para Chivas, empieza a oler a año grande. Y en el centro de esa ilusión aparece la figura incansable de la “Hormiga” González, dispuesto a seguir cargando con el peso de los goles que marcan época en el Clásico Nacional.
