“Terminó calificando y eso es lo importante”. Con esa frase, Daniel “Ruso” Brailovsky cerró cualquier intento de dramatizar el empate sin goles del América ante el Olimpia en la Concacaf Champions Cup, un resultado que, sin embargo, dejó un sabor amargo entre muchos aficionados azulcremas y varios analistas.
El conjunto dirigido por André Jardine aseguró su boleto a los octavos de final del torneo regional, pero lo hizo sin brillo, alejado de la versión sólida y contundente que había mostrado en sus tres victorias previas. Se esperaba una noche tranquila, un triunfo claro que confirmara la supuesta evolución futbolística del equipo, pero el marcador 0-0 terminó encendiendo dudas justo en la antesala del Clásico Nacional ante Chivas.
En Coapa saben que cualquier tropiezo, por pequeño que parezca, se magnifica cuando el calendario marca un duelo contra el acérrimo rival. América se medirá al superlíder del Clausura 2026, y aunque en los Clásicos muchas veces el momento de cada club pasa a segundo plano, el desempeño discreto frente a Olimpia alimentó la sensación de que el equipo debe elevar su nivel de inmediato.
En el programa “Cuadro Titular” de FOX, Brailovsky fue consultado sobre el juego ante Olimpia y sobre la incapacidad del América para marcar. Fiel a su estilo frontal, el exfutbolista minimizó el drama y puso el foco en el objetivo principal: avanzar de ronda. Para él, el resultado no enciende alarmas de cara al choque frente a Chivas.
“Terminó calificando y era lo más importante”, señaló el Ruso, dejando claro que desde una perspectiva práctica el América cumplió. Sin embargo, también reconoció que el nivel exhibido no es para presumir: “Por supuesto que no puede estar contento. Si el América quiere dar espectáculo, quiere jugar bien y quiere ganar, entonces no estás contento”. Es decir, el objetivo deportivo se alcanzó, pero la forma no satisfizo a quienes exigen a las Águilas algo más que un simple pase de ronda.
A partir de ahí se desató un álgido intercambio con Fernando Cevallos, declarado seguidor de Chivas. Cevallos aprovechó el pobre rendimiento americanista para lanzar una provocación rumbo al Clásico Nacional, dejando caer una frase cargada de ironía: “Partido de miércoles, ¿no, Ruso?… De mier… de mier… coles”. El juego de palabras buscaba dejar claro que, en su opinión, el partido de América en Concachampions fue, futbolísticamente, muy pobre.
Brailovsky no tardó en responder y, lejos de preocuparse por lo mostrado ante Olimpia, aseguró que América se impondrá al Rebaño Sagrado. Según el analista, el verdadero problema no radica en las Águilas, sino en Chivas: “El tema no pasa por el América. Pasa por tu equipo. Ven la camiseta del América y ese es el problema… El chuchi chuchi se les pega y ya están del otro lado”. Con esto, el Ruso sugirió que, más allá del momento de forma, el peso de la camiseta azulcrema termina intimidando al rival en los partidos decisivos.
El debate subió de tono cuando Ángel García Toraño se sumó a la conversación. Tanto él como Brailovsky apuntaron que el liderato de Chivas en el Clausura 2026 debe analizarse con contexto, argumentando que el calendario del equipo tapatío ha sido relativamente accesible. Para ambos, el arranque del equipo de Gabriel Milito ha sido favorable por la calidad de los rivales enfrentados, lo que explicaría en parte su condición de superlíder.
Ese comentario molestó a Cevallos, quien consideró injusto que se minimizara la campaña del Rebaño. Recordó que dos de los rivales a los que se han enfrentado tanto América como Chivas han sido exactamente los mismos: Atlético de San Luis y Pachuca. La diferencia, remarcó, es que Chivas sí consiguió los resultados y América no fue capaz de imponerse como se esperaba. Para el periodista, el liderato rojiblanco responde a méritos propios y no únicamente a un calendario cómodo.
Más allá del cruce de declaraciones, hay una realidad incontestable: el Clásico Nacional se acerca y será el escenario ideal para poner a prueba todos estos argumentos. El duelo entre América y Chivas no solo definirá quién se queda con la supremacía momentánea, sino que servirá para medir si el invicto y el liderato del Rebaño lo respaldan como serio candidato al título, o si, una vez más, terminará tropezando ante su máximo rival.
El partido está programado para el sábado 14 de febrero de 2026 en el Estadio Akron, a las 21:00 horas. Un escenario hostil para las Águilas, pero también una oportunidad para que el equipo de Jardine despeje dudas y demuestre que el empate ante Olimpia fue solo un pequeño bache en su camino. Para Chivas, en cambio, significa el reto de confirmar sobre la cancha lo que la tabla general indica: que hoy se encuentran por encima de su enemigo histórico.
De cara al Clásico, una de las grandes incógnitas es qué versión del América aparecerá: la que hiló tres victorias consecutivas y parecía recuperar la intensidad, o la que lució espesa, sin ideas y poco profunda en el último tercio del campo ante el Olimpia. Jardine tendrá apenas unos días para ajustar detalles tácticos, trabajar la definición y afinar la conexión entre sus hombres de ataque, que frente al club hondureño no encontraron la fórmula para abrir el marcador.
En clave azulcrema, el discurso de Brailovsky busca bajar la temperatura al entorno. Al insistir en que “lo importante era calificar”, el exjugador manda un mensaje doble: hacia adentro del vestidor, para evitar que cunda la ansiedad; y hacia afuera, para recordar que los torneos se definen más adelante y que un mal partido no sentencia el futuro de un equipo. Desde su punto de vista, América tiene plantel, jerarquía y experiencia suficiente para corregir el rumbo sobre la marcha.
Desde la perspectiva rojiblanca, en cambio, el momento es inmejorable. Llegar como superlíder, con un proyecto que parece haberse estabilizado bajo las órdenes de Gabriel Milito, le da a Chivas un impulso anímico enorme. Si consiguen derrotar al América, no solo mantendrán el invicto, sino que enviarán un mensaje contundente al resto de la liga: que su candidatura al título no es una ilusión pasajera, sino una realidad construida semana a semana.
No obstante, la historia reciente de los Clásicos demuestra que estos partidos suelen romper pronósticos. Equipos que llegaban en crisis han resurgido ante el acérrimo rival, y conjuntos en estado de gracia han caído de forma inesperada. Ese es precisamente el punto que subrayan voces como la de Brailovsky: más allá de quién sea líder y de cómo hayan jugado en sus últimos compromisos, América y Chivas se transforman cuando se cruzan; la presión, el entorno y la rivalidad cambian por completo el escenario.
En este contexto, el rendimiento individual de las figuras de ambos equipos será clave. América necesita que sus referentes ofensivos recuperen la puntería y asuman el peso del partido desde el minuto uno, mientras que Chivas requerirá de concentración máxima en defensa y de eficacia en las pocas oportunidades claras que se presenten. Un error puede marcar la diferencia y condicionar el relato posterior: para unos, confirmar dudas; para otros, derribar prejuicios.
Lo que parece claro es que el empate sin goles ante Olimpia ha sido interpretado de formas muy distintas según el cristal con el que se mire. Para una parte de la afición y la crítica, fue una señal de alerta de cara a un calendario exigente. Para Brailovsky, en cambio, se trata de un tropiezo menor en un torneo donde el sistema de eliminación directa otorga márgenes para corregir, siempre y cuando el equipo sepa responder en los momentos clave.
Cuando el balón ruede en el Estadio Akron, todo lo dicho en los programas de análisis y en las declaraciones previas quedará en segundo plano. El Clásico Nacional pondrá a prueba las palabras del Ruso, el liderazgo de Chivas y la capacidad del América para asumir la presión que exige su historia. Solo entonces se sabrá si el empate en Concachampions fue realmente irrelevante, como sostiene Brailovsky, o la antesala de problemas más profundos en el funcionamiento azulcrema.
