Piojo alvarado mantiene ritmo mundialista y lidera a chivas en el apertura 2026

Piojo Alvarado mantiene el ritmo mundialista en su regreso con Chivas y se erige como líder del equipo

Roberto «Piojo» Alvarado regresó a Chivas con la inercia positiva que dejó su participación en la Copa del Mundo. Lo que antes eran dudas y cuestionamientos se han transformado en uno de los momentos más sólidos de su carrera: el mediocampista vive un gran nivel y se ha convertido en una pieza clave del Rebaño Sagrado en el inicio del Apertura 2026, pese al tropiezo ante Toluca.

Antes del Mundial, buena parte de la afición mexicana veía con recelo su presencia en el once inicial de Javier Aguirre. Muchos consideraban que no tenía el peso suficiente para ser titular con la Selección Mexicana y pedían su lugar en la banca. Sin embargo, el torneo cambió por completo la percepción: Alvarado no solo respondió, sino que se consolidó como una de las mayores revelaciones del Tricolor en la justa mundialista.

Durante la Copa del Mundo, el Piojo fue determinante en el apartado ofensivo. Sumó tres asistencias de gol, una cifra que lo coloca ya dentro de los jugadores mexicanos con mejor registro de pases decisivos en la historia de los Mundiales. Pero su impacto no se limitó al ataque: también destacó por su capacidad para presionar, retroceder y colaborar en la recuperación de la pelota, algo que los entrenadores valoran al máximo en el futbol moderno.

Ese crecimiento futbolístico y mental es el que ahora trae de vuelta a Guadalajara. De regreso con Chivas, Alvarado se ha fijado un objetivo ambicioso y muy claro: contribuir a que el club conquiste la tan anhelada estrella número 13. Su rol ya no es solo el de un extremo encarador; se comporta como un líder futbolístico que asume responsabilidades en los momentos complicados.

En la Jornada 1 del Apertura 2026, el Piojo confirmó que continúa en «modo Copa del Mundo». Compartiendo protagonismo con nombres importantes de la Liga MX como Carlos Rodríguez, Daniel Arcila, Lucas Ocampos y Raphael Veiga, el rojiblanco fue el jugador que más jugadas de peligro generó, con cuatro acciones claras a su favor, siendo el mejor en ese rubro de toda la jornada.

A pesar de su destacada actuación, el marcador no acompañó al conjunto tapatío. Chivas terminó cayendo 2-0 ante Toluca, un resultado que no refleja lo que el equipo generó por momentos, en especial gracias a Alvarado. El mediocampista se mantuvo participativo, pidiendo el balón, moviéndose entre líneas y tratando de asociarse con sus compañeros para romper el orden defensivo del cuadro escarlata.

La ocasión más clara fabricada por el Piojo llegó en la segunda mitad. Tomó el balón pegado a la banda derecha, aceleró a máxima velocidad, se quitó de encima a la defensa toluqueña y, ya dentro del último tercio, levantó la cabeza para poner un servicio medido hacia Brian Gutiérrez. La jugada pedía gol, pero el mediocampista no logró conectar de la mejor manera y terminó enviando su remate por encima del arco defendido por Luis García, desperdiciando una oportunidad de oro para meterse al partido.

Entre los cinco mundialistas que alineó Chivas, Tala Rangel y Roberto Alvarado fueron los que dejaron mejores sensaciones frente a Toluca. El guardameta mostró seguridad bajo los tres palos, mientras que el Piojo se convirtió en el principal generador de fútbol ofensivo. En contraste, Luis Romo vivió una noche complicada al cometer el penal que abrió el marcador, Brian Gutiérrez falló la acción más clara de gol, y Hormiga González ingresó cuando el encuentro ya se encontraba cuesta arriba, con pocas opciones reales de cambiar el rumbo.

El contraste entre la actuación individual de Alvarado y el resultado colectivo pone sobre la mesa un tema clave para el futuro inmediato de Chivas: el equipo necesita capitalizar mucho mejor las jugadas que el Piojo crea. Su capacidad para desbordar, asistir y romper líneas está ahí; lo que falta es mayor contundencia por parte de sus compañeros en el último toque. Si el Rebaño consigue afinar esa puntería, las estadísticas de Alvarado se verán rápidamente reflejadas en goles y puntos.

Otro aspecto que resalta del actual momento del Piojo es su madurez táctica. A diferencia de etapas anteriores, hoy se le ve más completo: sabe cuándo encarar y cuándo descargar, cuándo acelerar y cuándo pausar. No se limita a recortar hacia adentro y centrar; también aparece por zonas interiores, se ofrece como apoyo al mediocampo y ayuda a limpiar la salida del equipo. Esa evolución lo convierte en un futbolista más difícil de marcar y más valioso para cualquier planteamiento.

Desde el vestidor, la influencia de Alvarado también es notable. Haber pasado por la presión de un Mundial le ha dado mayor jerarquía y confianza. Ya no es solo el joven desequilibrante; ahora se comporta como un referente que marca el ejemplo con su intensidad y compromiso en cada pelota. Esa actitud resulta contagiosa y puede ser determinante en los momentos de máxima exigencia durante el torneo.

En el plano anímico, su buen presente con Chivas está directamente ligado a lo que vivió con la Selección. Convertir las críticas en motivación y responder en la cancha, primero con el Tricolor y ahora con el Rebaño, habla de un futbolista con carácter. Alvarado consiguió darle la vuelta a la narrativa que lo rodeaba: de ser uno de los nombres más cuestionados, pasó a ser uno de los más indispensables, tanto a nivel de club como en el panorama nacional.

Pensando en el objetivo de la estrella 13, Alvarado se perfila como una de las claves del proyecto. Si mantiene el nivel mostrado en la Copa del Mundo y lo prolonga a lo largo del Apertura 2026, Chivas no solo tendrá a uno de los jugadores más desequilibrantes de la Liga MX, sino también a un líder futbolístico capaz de cargar con la responsabilidad de los partidos importantes y de marcar diferencias en las liguillas.

Queda por delante el reto de encontrarle las mejores sociedades dentro del once. Un Piojo bien rodeado por mediocampistas que interpreten sus movimientos y delanteros que aprovechen sus servicios puede elevar considerablemente el techo del equipo. El desafío del cuerpo técnico será potenciar este momento del jugador, dándole libertad en ataque pero también estructuras que le permitan recibir el balón en zonas donde más daño sabe hacer.

Por ahora, lo que ha dejado claro el regreso de Roberto Alvarado es que el modo Copa del Mundo sigue encendido. Su nivel no se quedó en una anécdota de selección: se ha trasladado de forma directa a la Liga MX. Y aunque el debut en el torneo no fue el deseado para Chivas en el marcador, el rendimiento del Piojo es una señal alentadora de que el Rebaño tiene en casa a un futbolista listo para liderar la búsqueda de nuevos éxitos.