Liga MX 2026: ¿el grupo de Gabriel Solares realmente comprará al Puebla para mudarlo a Chihuahua?
En torno al futuro del Club Puebla se ha creado un ambiente de incertidumbre que no deja de crecer. Desde hace meses se habla de una posible venta de la franquicia y de un cambio de sede, con versiones que apuntan a que el equipo podría abandonar la Angelópolis y terminar jugando en Chihuahua. Lo único claro es que Grupo Salinas, actual propietario, está abierto a desprenderse del club, tal como ocurrió en su momento con Mazatlán, aunque en este caso el proceso ha sido más lento y sin un acuerdo cerrado.
La idea de que Puebla podría estar viviendo sus últimos torneos en la Liga MX tomó fuerza cuando se filtró el interés de distintos grupos de inversionistas. Entre ellos, uno de los nombres que más ruido generó fue el de Grupo Ignite, señalado como posible comprador con la intención de llevar la franquicia a Chihuahua. Esta posibilidad despertó preocupación entre la afición poblana, que teme perder a uno de los clubes históricos del futbol mexicano.
En esos mismos reportes se mencionaba otro factor clave: la figura de Gabriel Solares. El directivo, recordado por su paso por Querétaro en 2022, aparece vinculado a ese grupo de inversionistas. Sin embargo, su situación no es sencilla. Solares fue sancionado por la Federación Mexicana de Futbol con cinco años de inhabilitación tras los graves incidentes en el partido entre Gallos Blancos y Atlas, lo que complica cualquier operación en la que él pudiera figurar directamente.
A raíz de estas versiones, se llegó a asegurar que La Franja estaba prácticamente al borde de despedirse de la Liga MX tal como se le conoce, para reaparecer en otra plaza. En ese contexto, el periodista Pepe Hanan dio a conocer que existía un interés firme de Grupo Ignite en comprar al Club Puebla y trasladarlo a Chihuahua. Esta afirmación encendió aún más el debate y multiplicó las especulaciones sobre el destino del equipo.
Sin embargo, la historia dio un giro cuando el propio Hanan reveló que había sostenido una conversación telefónica con Gabriel Solares, quien se encuentra actualmente en España. De acuerdo con el relato del periodista, Solares le explicó que, efectivamente, hace aproximadamente un año el grupo de inversionistas del que forma parte mostró interés en adquirir al Club Puebla, pero con una intención muy distinta a la que se había difundido: no querían mover la franquicia a otro estado, sino mantenerla en Puebla, considerando a la ciudad como una plaza importante y con gran potencial.
En esa misma llamada, Solares habría aclarado que las conversaciones con TV Azteca y Grupo Salinas no prosperaron. Las negociaciones se frenaron hace un año y, desde entonces, no se retomó ningún tipo de diálogo formal. Según lo comentado, no ha vuelto a existir contacto con directivos de la televisora para explorar una posible operación de compra-venta del club, lo que desmiente, al menos desde su versión, la idea de un acuerdo avanzado para mudar al equipo.
Este matiz resulta clave: por un lado, se confirma que sí hubo interés real de un grupo económico en comprar a La Franja; por el otro, se matiza la narrativa de la mudanza inmediata a Chihuahua. De momento, la versión de Solares apunta a que, si en algún momento llegaran a concretar una operación, el proyecto original era seguir en Puebla y fortalecer al club en su plaza actual. No obstante, el futuro sigue abierto y nada impide que otros inversionistas, con otras ideas, se acerquen a Grupo Salinas.
Mientras las decisiones de escritorio se cocinan en silencio, el presente deportivo del Club Puebla en el Clausura 2026 tampoco ayuda a calmar el ambiente. El equipo ha tenido un arranque muy irregular: acumula tres derrotas, dos empates y apenas una victoria, conseguida en casa frente a Mazatlán. Más allá de los números, lo que preocupa es la manera en que se han escapado puntos que parecían asegurados, como en el duelo reciente ante Pumas, donde La Franja ganaba 2-0 y terminó sufriendo la remontada.
Esa falta de solidez en el terreno de juego se suma a la inestabilidad institucional. Jugadores, cuerpo técnico y afición conviven con la sensación de que el proyecto podría cambiar de manos en cualquier momento. Para un vestidor, el ruido externo puede afectar la concentración, la confianza y hasta la planificación a mediano plazo. Trabajar sin saber quién será el dueño ni qué objetivos tendrá la directiva complica la construcción de un proyecto sólido.
En lo inmediato, el calendario no da respiro. El Puebla deberá enfrentar en la jornada 7 del Clausura 2026 al América en el Estadio Cuauhtémoc, un partido que, por sí solo, ya implica máxima exigencia. Actualmente, el equipo se ubica en la posición 13 de la tabla general con apenas cinco puntos, por lo que sumar se vuelve una necesidad urgente si no quiere quedar rezagado y depender únicamente de cierres milagrosos en la parte final del torneo.
El papel de TV Azteca y Grupo Salinas en todo este escenario es determinante. La televisora ya demostró con Mazatlán que no tiene inconveniente en vender o reubicar franquicias si considera que el negocio lo amerita. En el caso de Puebla, la situación parece más compleja: se trata de una institución con más historia, una afición arraigada y una ciudad con tradición futbolera. Una eventual mudanza no solo implicaría un movimiento administrativo, sino un golpe emocional y simbólico para miles de aficionados.
La posible llegada de inversores como los vinculados a Gabriel Solares o Grupo Ignite también abre el debate sobre el modelo de gestión del futbol mexicano. Cada vez con más frecuencia, las franquicias cambian de sede, colores o identidad en función de intereses económicos. Esto ha provocado que parte de la afición se pregunte hasta qué punto los equipos siguen perteneciendo a sus ciudades o son simplemente activos que se mueven de acuerdo con las oportunidades de negocio.
Desde el punto de vista deportivo, la incertidumbre propietaria suele tener un impacto directo. Los proyectos a largo plazo se vuelven difíciles: se posponen renovaciones de contrato, se aplazan fichajes importantes y se reducen inversiones en fuerzas básicas o infraestructura. Los futbolistas, al no saber quién los dirigirá o qué tan sólido será el proyecto, pueden optar por buscar otros destinos, lo que debilita la plantilla y hace más complicado competir al máximo nivel.
También es importante considerar el potencial de Chihuahua como nueva sede en el hipotético caso de que alguna franquicia de Primera División se mudara allí. Se trata de una plaza con una gran población, economía en crecimiento y una afición al deporte que podría responder bien a un proyecto serio. Sin embargo, empezar desde cero en una ciudad sin tradición reciente en la Liga MX implicaría un reto enorme en cuanto a identidad, arraigo y generación de rivalidades deportivas.
Para la Liga MX, la decisión sobre el futuro de Puebla no es menor. La presencia de un club en una ciudad como la Angelópolis aporta peso histórico y geográfico al campeonato. Al mismo tiempo, la expansión hacia nuevas plazas podría resultar atractiva en términos de negocio y audiencias. El equilibrio entre tradición y mercado se convierte, entonces, en uno de los grandes dilemas del futbol mexicano actual.
Mientras tanto, la afición poblana se aferra a su equipo. A pesar de los rumores, continúa asistiendo al Estadio Cuauhtémoc, alentando y exigiendo un mejor rendimiento. Para muchos seguidores, lo más importante no es quién sea el dueño, sino que el club permanezca en la ciudad, conserve sus colores y su esencia, y compita dignamente en la Liga MX. Perder a La Franja significaría, para ellos, perder una parte de la identidad deportiva de Puebla.
En resumen, la situación del Club Puebla se mueve entre tres planos:
1) la voluntad de Grupo Salinas de vender la franquicia,
2) el interés de distintos grupos de inversión, entre ellos el que integra Gabriel Solares, y
3) un presente deportivo complicado en el Clausura 2026.
Por ahora, Solares asegura que no hay negociaciones activas y que su proyecto nunca contempló sacar al equipo de Puebla. Sin embargo, mientras el propietario mantenga la puerta abierta a una venta y el rendimiento en la cancha no mejore, los rumores sobre una posible mudanza -incluida la opción de Chihuahua- seguirán apareciendo una y otra vez alrededor de La Franja.
