Quién es Pilar Sánchez, la asturiana que se ganó el corazón de México junto a Álvaro Fidalgo
La partida de Álvaro Fidalgo del Club América rumbo al Real Betis no solo removió sentimientos entre la afición azulcrema; también puso en el centro de la conversación a la mujer que lo acompañó en todo ese proceso: Pilar Sánchez, la novia a la que muchos aficionados ya consideran «más mexicana» que el propio mediocampista hispano. Su historia, su vínculo con el país y su papel en la carrera del jugador explican por qué su nombre sigue sonando con tanta fuerza.
La salida de Fidalgo del América fue especialmente dolorosa para los seguidores del club, pues el español-mexicano se consolidó como uno de los mediocampistas más influyentes de la Liga MX en los últimos años. Su fichaje por el Real Betis, en LaLiga, reabrió el debate sobre su legado en el futbol mexicano, pero al mismo tiempo puso bajo los reflectores la vida personal del jugador, en la que Pilar ha sido un apoyo constante.
Recién llegado al Betis, Fidalgo no tardó en demostrar que su paso por México lo llevó a otro nivel. El técnico chileno Manuel Pellegrini, conocido como «el Ingeniero», le abrió las puertas desde el primer momento, dándole minutos tanto en LaLiga como en la Copa del Rey. En ese escenario, el examérica ha empezado a exhibir las cualidades que pulió en el futbol mexicano: inteligencia táctica, precisión en el pase y personalidad para manejar los tiempos del partido.
No es casualidad que muchos atribuyan parte de esa estabilidad a la vida que Fidalgo ha construido junto a Pilar Sánchez. Ella es una joven española de 28 años, originaria de Asturias, la misma región en la que nació el mediocampista. Su relación comenzó hace varios años, cuando ambos aún estaban lejos de imaginar que terminarían convirtiéndose en figuras queridas por la afición mexicana.
Desde entonces, Pilar ha acompañado a Álvaro en cada uno de sus retos profesionales: el Real Madrid Castilla, el Castellón, la aventura en México con el América y ahora la etapa en el Betis. En cada cambio de ciudad y de país, ella ha sido un punto de equilibrio emocional para el jugador, algo que muchos entrenadores y analistas consideran fundamental para que un futbolista pueda rendir al máximo nivel.
Durante los cinco años que la pareja vivió en México, la conexión de Pilar con el país fue creciendo de forma natural. Sus publicaciones y mensajes mostraban a una mujer que no solo estaba de paso, sino que se involucró profundamente con la cultura mexicana, su gastronomía, sus tradiciones y, por supuesto, con el América. Desde partidos en el Estadio Azteca hasta recorridos por distintos rincones de la Ciudad de México, su día a día reflejaba un cariño genuino.
En redes sociales, Pilar compartía con frecuencia momentos de la vida cotidiana en la CDMX: tardes en barrios tradicionales, visitas a restaurantes, paseos por sitios emblemáticos y celebraciones de títulos americanistas. Esa convivencia con la ciudad y su gente hizo que muchos aficionados la adoptaran como una más. No tardaron en llegar los comentarios que la bautizaron como «la novia más mexicana» de un jugador europeo, una etiqueta que ella parecía aceptar con orgullo.
La despedida de México fue, por eso mismo, especialmente emotiva. Al confirmarse el traspaso de Fidalgo al Betis, Pilar publicó un mensaje que dejó ver la profundidad de ese vínculo: habló de México como su casa, agradeció el cariño recibido y subrayó que tanto el país como el Club América quedarán siempre ligados a su crecimiento personal. No era una simple mudanza: cerraba un capítulo importante de su vida.
«Hoy me despido de la que ha sido mi casa durante cinco años. México nos ha abrazado con un cariño inmenso. Siempre recordaré este país, esta ciudad y al Club América como parte de mi crecimiento personal… México siempre será parte de mí», expresó, resumiendo en pocas líneas lo que significó esta etapa. Esas palabras reforzaron la percepción de que no se trataba solo de la novia de un futbolista extranjero, sino de alguien que se había integrado de lleno en la vida mexicana.
El futuro, sin embargo, podría volver a cruzar su camino con México más pronto de lo que muchos imaginan. Con el nivel que Fidalgo ha mostrado y el interés que existió en su momento para que fuera elegible con la Selección Mexicana, no se descarta que pueda ser convocado por un entrenador como Javier Aguirre rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026. De concretarse ese escenario, Pilar tendría motivos de sobra para regresar al país que la marcó tan profundamente, ahora desde otro rol: acompañando a un posible seleccionado en una Copa del Mundo.
Más allá de su relación con Fidalgo, el caso de Pilar ilustra cómo el futbol puede tejer lazos afectivos entre países y culturas. Una joven asturiana que llegó a México por amor terminó abrazando costumbres, adoptando expresiones, celebrando títulos y forjando amistades que, según sus propias palabras, conservará toda la vida. Es ese componente humano el que hace que su historia genere tanta empatía entre los aficionados.
También es evidente que su presencia ha sido clave para que Fidalgo mantenga la cabeza fría en momentos decisivos. Mudarse de continente, adaptarse a otra liga y soportar la presión de un club grande como América no es sencillo. Contar a su lado con alguien dispuesto a hacer el mismo sacrificio, aprendiendo a vivir en otro país y apoyando en lo personal, marca la diferencia. Lo mismo ocurre ahora en España, donde Pilar vuelve a su tierra, pero ya no como antes: regresa con una experiencia internacional que la ha transformado.
El caso de Pilar y Álvaro refleja una tendencia creciente en el futbol moderno: las parejas de los jugadores dejan de ser figuras invisibles para convertirse en parte activa del relato, especialmente cuando se integran tan bien como lo hizo ella en México. Sin necesidad de protagonismo exagerado ni escándalos, se ganó el respeto y el cariño de una afición exigente que valora la lealtad, el compromiso y el amor por los colores.
De momento, la vida de ambos se centra en Sevilla, donde Fidalgo lucha por consolidarse como pieza clave del Betis y Pilar comienza una nueva etapa profesional y personal en su país. Pero el hilo que los une con México sigue intacto. Para muchos americanistas, ella ya forma parte de la historia reciente del club, no por lo que hizo en la cancha, sino por lo que representó fuera de ella: una compañera discreta, constante y profundamente agradecida con el país que los acogió.
Así, cuando se pregunta quién es Pilar Sánchez, la respuesta va mucho más allá de «la novia de Álvaro Fidalgo». Es la asturiana que encontró en México una segunda patria, que acompañó a un futbolista hasta convertirlo en tricampeón con el América y que, con su forma de ser, terminó ganándose un lugar en la memoria de una de las aficiones más apasionadas del continente. Y si el destino vuelve a cruzarla con México en 2026, no llegará como una desconocida, sino como alguien que ya fue, por muchos años, parte de casa.
