Clásico nacional: la burla de paul aguilar que pica américa vs chivas

“Los partidos no se ganan fácil… salvo contra Pumas”: la burla que prende fuego al Clásico Nacional entre América y Chivas

La previa del Clásico Nacional volvió a encenderse mucho antes de que ruede el balón. América y Chivas apenas cerraron la Jornada 5 del Clausura 2026 y el ambiente ya está al rojo vivo, esta vez gracias a un comentario cargado de ironía de Paul Aguilar, quien no solo calentó el duelo ante el Rebaño, sino que también lanzó un dardo directo a los Pumas de Efraín Juárez.

El ex lateral americanista aprovechó su espacio en la mesa de “La Última Palabra” para analizar el momento de las Águilas, recién salidas de una victoria sobre Monterrey, y de paso se refirió al complicado arranque de Pumas tanto en la Liga MX como en la Concachampions, donde los universitarios están obligados a reaccionar para evitar una eliminación tempranera y seguir soñando con romper la larga sequía de títulos del club auriazul.

En las últimas semanas, el equipo del Pedregal se ha convertido en uno de los blancos preferidos de las críticas y las burlas por sus resultados irregulares. Ese contexto fue el que aprovechó Aguilar para subir el tono. Consultado sobre el rendimiento del América de André Jardine en este inicio de Clausura 2026 y sus aspiraciones rumbo al choque ante Chivas, el ex jugador no dudó en mostrar su confianza en el actual campeón.

“Este América va a ganar”, aseguró de entrada, dejando claro que ve a las Águilas en ascenso, recuperando piezas clave y afianzando su estilo de juego. Pero el momento más polémico llegó cuando, en medio del debate, habló sobre lo difícil que es sacar triunfos en el futbol mexicano… con una excepción que desató las carcajadas en la mesa.

“Los partidos se tienen que jugar. Hoy los partidos no se ganan fácil, nomás a Pumas”, lanzó Aguilar, en tono sarcástico, rematando el comentario que rápidamente se convirtió en frase del programa. La burla hacia el cuadro de Efraín Juárez provocó risas generalizadas y abrió la puerta a incluir a otros equipos en la conversación, como Santos y Mazatlán, que también atraviesan un torneo muy complicado en estas primeras jornadas.

Más allá del chascarrillo, el foco de la discusión regresó pronto al duelo que paraliza al país: Chivas vs América. La pregunta en la mesa fue clara: ¿quién llega mejor al Clásico Nacional de la Jornada 6? Sobre el papel, el Rebaño Sagrado presume un paso perfecto en el Clausura 2026, algo que en cualquier otro contexto lo colocaría como candidato natural.

Los analistas coincidieron en que el momento de ambos clubes invita a pensar en un partido cerrado. América viene de encontrar respuestas y recuperar futbolistas que habían estado ausentes o lejos de su mejor forma, mientras que Chivas, bajo una dinámica ganadora, ha mostrado una idea de juego más clara. Sin embargo, también se matizó el rendimiento rojiblanco al señalar que su calendario ha sido, hasta ahora, relativamente accesible en comparación con el de otros contendientes.

“Será un partido muy parejo, no veo a un claro favorito. América está recuperando jugadores importantes. Chivas va invicto, es el equipo que juega mejor. Aunque ha tenido un calendario cómodo”, se comentó durante la emisión. Aun así, la mesa coincidió en esa vieja máxima que rodea a los Clásicos: la tabla, la racha y las estadísticas pierden peso en 90 minutos donde la presión, la historia y el momento anímico muchas veces valen más que cualquier dato.

De hecho, los propios comentaristas recordaron que en el último enfrentamiento oficial entre Chivas y América, el Rebaño llegaba en teoría como víctima, y terminó dando la sorpresa al imponerse en un partido donde supo sufrir, aprovechar sus momentos y aguantar la presión de uno de los planteles más poderosos del país. Ese antecedente alimenta la idea de que, aunque hoy los números respalden a los tapatíos, nada garantiza un dominio claro el día del partido.

“Chivas llega como el favorito por el paso perfecto del fin de semana. Pero los que jugaron saben que los Clásicos son diferentes. Chivas llegó como víctima al último Clásico y gana el partido”, continuaron en la mesa de análisis, reforzando la idea de que, en este tipo de encuentros, el estado anímico puede cambiar en cuestión de minutos y transformar por completo la narrativa.

El calendario ya está marcado: el duelo correspondiente a la Jornada 6 del Clausura 2026 entre Chivas y América se disputará el sábado 14 de febrero a las 9:07 de la noche, tiempo del centro de México. El escenario será el Estadio Akron, donde el conjunto rojiblanco defenderá su condición de invicto, mientras las Águilas buscarán no solo mantener su buena racha, sino también dar un golpe sobre la mesa ante su máximo rival.

El Akron se perfila para vivir una de sus noches más intensas de los últimos años. Chivas, con un proyecto que por fin parece encontrar estabilidad, tiene la gran oportunidad de confirmar que su paso perfecto no es casualidad. Ganarle a América siempre tiene un valor especial, pero hacerlo llegando como líder o equipo enrachado elevaría el crédito del plantel y del cuerpo técnico ante su propia afición.

América, por su parte, llega con una doble motivación: sostener su discurso de grandeza y responder a la confianza que exjugadores como Paul Aguilar han depositado públicamente en el equipo. Además, el entorno azulcrema sabe que una victoria en el Clásico puede servir como punto de inflexión para consolidar al plantel, reforzar la fe en el proyecto de Jardine y mandar un mensaje al resto de la Liga MX de que las Águilas siguen siendo el rival a vencer.

Las declaraciones de Aguilar también recalientan una vieja tensión con Pumas, otro de los grandes rivales históricos del América. Aunque el comentario fue en tono de broma, pone en evidencia la percepción que se está generando en torno al club universitario: un equipo con historia, afición y tradición que, sin embargo, no ha podido mantener una línea competitiva fuerte y constante, quedándose corto en los momentos clave. Ese tipo de críticas, por más que lleguen envueltas en ironía, suelen calar en la afición y en el vestidor.

Para Efraín Juárez, el contexto no es sencillo. Por un lado, debe gestionar un plantel que carga la presión de los malos resultados recientes; por otro, debe lidiar con el ruido mediático que apuntan a Pumas como rival “cómodo” para algunos. Un buen papel en la Concachampions y una reacción en Liga podrían cambiar por completo la conversación, pero, mientras tanto, comentarios como el de Aguilar alimentan la narrativa de un club en crisis deportiva.

Este tipo de frases en la televisión deportiva también cumplen una función clara en la industria del futbol: avivar el espectáculo. El Clásico Nacional no solo se juega en la cancha; se disputa durante toda la semana en programas, análisis, debates y redes sociales. Cada palabra, cada burla, cada declaración encendida sirve para subir la temperatura del ambiente, elevar la expectativa y, de paso, presionar a los protagonistas que finalmente tendrán que responder dentro del terreno de juego.

La historia reciente de estos choques demuestra que, muchas veces, los equipos que llegan “mejor” no siempre salen victoriosos. Chivas ha sabido aprovechar su condición de víctima en algunos torneos para dar golpes inesperados, mientras que América ha capitalizado su etiqueta de favorito en otros, imponiendo su superioridad en plantel y funcionamiento. Esa alternancia de roles es precisamente lo que mantiene vivo el morbo y la pasión alrededor del Clásico.

Otro factor a considerar es el peso de la localía. Jugar en el Estadio Akron implica para las Chivas la obligación de proponer, de salir a buscar el partido, pero también el respaldo de una afición que suele transformar el inmueble en una caldera. América, acostumbrado a este tipo de entornos hostiles, suele sentirse cómodo también jugando como visitante, sabiendo que arruinarle la fiesta al rival en su propia casa tiene un sabor especial y un impacto anímico enorme.

En lo táctico, será clave ver cómo se plantan ambos equipos. Chivas ha mostrado una mayor solidez defensiva y una idea clara de presión y recuperación rápida, mientras que América se ha caracterizado por su poder ofensivo y su capacidad para desequilibrar por bandas. El duelo en mediocampo podría decidir el rumbo del partido, ya que quien logre imponer su ritmo tendrá más opciones de controlar el resultado.

La presión mediática generada por comentarios como el de Paul Aguilar también puede tener impacto en el vestidor americanista. Los jugadores saben que cualquier tropiezo, especialmente tras una burla pública hacia otro club, será duramente juzgado. Por eso, más allá del tono irónico, la frase de “nomás a Pumas” obliga a las Águilas a respaldar con futbol la confianza que se ha expresado hacia ellos.

Para el aficionado neutral, la combinación de un Chivas invicto, un América en ascenso y un entorno cargado de declaraciones picantes promete un choque de alto voltaje. Para los seguidores de ambos equipos, el partido del 14 de febrero va más allá de los tres puntos: es cuestión de orgullo, de bragging rights, de tener argumentos para presumir durante semanas.

Al final, cuando el árbitro dé el silbatazo inicial en el Estadio Akron, los chistes, las burlas y las frases de televisión quedarán de lado. Serán once contra once, con dos camisetas históricas, dos escudos que arrastran décadas de rivalidad y millones de ojos pendientes de cada jugada. Y entonces se verá si la confianza de Paul Aguilar estaba justificada, si el invicto de Chivas se sostiene o si el Clásico vuelve a escribir una historia completamente inesperada, como tantas veces ha ocurrido en el futbol mexicano.