Stephano Carrillo vive un punto de inflexión en su carrera europea. Lejos de la vitrina mediática del Feyenoord y asentado en el FC Dordrecht de la Segunda División de los Países Bajos, el joven delantero mexicano ha vuelto a marcar y ya suma tres goles con su nuevo club, un rendimiento que empieza a llamar la atención pensando en el Mundial de 2026.
El atacante de 19 años, originario de Cuencamé de Ceniceros, Durango, atraviesa su etapa más sólida desde que dio el salto al futbol europeo. Su tercera anotación con el Dordrecht no solo ratifica su adaptación al futbol neerlandés, sino que refuerza la apuesta del cuerpo técnico encabezado por Mark Ruijl, quien le ha concedido minutos y confianza desde el inicio de la temporada.
Este tercer gol llega en un momento clave: Carrillo necesitaba demostrar que su salida del Feyenoord no era un retroceso, sino una oportunidad estratégica para ganar rodaje. Hasta ahora, la decisión parece acertada. En un entorno menos presionado, pero igual de exigente físicamente, el mexicano se ha ganado un lugar en la rotación ofensiva y ha respondido con lo que mejor sabe hacer: convertir.
El préstamo desde Feyenoord Rotterdam al FC Dordrecht fue diseñado para toda la campaña 2025-2026 en la Eerste Divisie. La directiva del club de Róterdam entendió que, sin la plena confianza de su anterior entrenador, Robin van Persie, lo mejor era encontrar un contexto donde Carrillo pudiera jugar de manera constante, pulir detalles y seguir su desarrollo sin frenar su progresión.
La salida de Feyenoord se dio después de que Van Persie decidiera no incluirlo en sus planes inmediatos para el primer equipo. Ante ese escenario, el club buscó un destino que le permitiera al delantero mexicano acumular minutos de calidad en Europa en lugar de contemplar un regreso apresurado a la Liga MX. Lejos de ser un castigo, el movimiento se ha transformado en una vitrina ideal para mostrar su potencial.
En Dordrecht, el recibimiento fue inmejorable. A base de trabajo y goles, el “Spider” Carrillo —apodo que se ha ido ganando por su envergadura y movilidad en el área— se ha convertido en una pieza importante dentro del proyecto deportivo. Sus tres dianas han sido celebradas con entusiasmo por la afición y por su entrenador, que ha destacado su capacidad de adaptación y su olfato goleador en un futbol que exige intensidad, lectura de espacios y fortaleza mental.
El perfil de Stephano Carrillo es el del centrodelantero clásico, pero con matices modernos. Formado en Santos Laguna, se distinguió desde las categorías inferiores por su capacidad para atacar el área, su juego de espaldas y su contundencia en el mano a mano con el portero. Estos atributos le abrieron la puerta a las selecciones nacionales con límite de edad, donde también dejó huella con goles y actuaciones relevantes.
Su buen rendimiento en México y con el Tricolor juvenil llamó la atención del Feyenoord, que decidió ficharlo como apuesta de futuro, especialmente tras la venta de Santiago “Chaquito” Giménez al Milan en la campaña anterior. El club neerlandés vio en Carrillo un proyecto de nueve que, con tiempo y trabajo, pudiera tomar el testigo de otros delanteros mexicanos que han brillado en Europa.
Sin embargo, el paso de una gran liga europea no siempre es lineal para los jóvenes. Competencia interna, cambios de entrenadores y ajustes tácticos obligan a muchos prospectos a buscar minutos en otros equipos. En ese contexto, el Dordrecht se presentó como el escenario ideal: una liga competitiva, un club con necesidades ofensivas claras y un cuerpo técnico dispuesto a apostar por su progresión.
Con cada gol que marca, Carrillo refuerza la narrativa de que está listo para retos mayores a mediano plazo. No solo suma en la estadística, también se le ve más maduro en sus decisiones: cuándo descargar, cuándo atacar el primer poste, cómo arrastrar marcas para abrir espacios a sus compañeros. Este crecimiento integral es precisamente lo que buscan los clubes formadores antes de dar el siguiente paso.
La buena racha de Carrillo ha encendido inevitablemente el debate sobre sus opciones de llegar al Mundial de 2026 con la Selección Mexicana. Si bien aún falta tiempo y la competencia en el ataque será intensa, su nombre empieza a aparecer en las conversaciones sobre la renovación generacional del Tri. Con un torneo que se disputará en casa para México, Estados Unidos y Canadá, la necesidad de delanteros jóvenes y en ritmo en Europa se vuelve un tema prioritario.
El actual técnico de la Selección Mexicana, Javier Aguirre, tendrá que seguir de cerca el desempeño de todos los atacantes elegibles. En ese mapa, un delantero de 19-20 años que se consolide en el futbol neerlandés, una liga tradicionalmente formadora de talentos ofensivos, puede convertirse en una opción muy atractiva. Sobre todo si mantiene una línea ascendente de minutos y goles durante toda la temporada.
Más allá de los números, lo que juega a favor de Carrillo es su contexto: está en Europa, compitiendo semana a semana en un entorno de alta exigencia táctica y física, y sin la presión desmedida que a veces se vive en la Liga MX para los jóvenes. Este equilibrio entre exigencia y paciencia podría ser clave para su consolidación y, eventualmente, para un regreso fortalecido al Feyenoord o un salto a otra liga importante.
Otro aspecto que podría pesar a su favor rumbo a 2026 es su experiencia previa con selecciones juveniles. Conoce el entorno de trabajo del Tri, sabe lo que significa representar a México y ha convivido con compañeros que seguramente también pelearán por un lugar en la lista final del Mundial. Esa base de procesos formativos suele ser valorada por los entrenadores nacionales a la hora de tomar decisiones.
En el corto plazo, el reto de Carrillo es sencillo de describir, pero complejo de ejecutar: mantener la regularidad. Un buen inicio de temporada puede deslumbrar, pero lo que verdaderamente distingue a un delantero de élite es su capacidad de sostener el rendimiento, incluso cuando el equipo no atraviesa sus mejores momentos. Ahí es donde su mentalidad, disciplina y adaptación al entorno europeo serán puestos a prueba.
Si logra consolidarse como titular indiscutible en el Dordrecht y cerrar la campaña con una cifra de goles importante, su situación de cara al próximo verano cambiará por completo. El Feyenoord podría optar por recuperarlo para integrarlo de lleno a su plantilla, ampliar su contrato o incluso escuchar ofertas de otros clubes interesados en un atacante joven, formado en México y fogueado en Europa.
Por ahora, Stephano Carrillo disfruta del mejor momento de su corta carrera en el Viejo Continente: suma goles, acumula experiencia y se mantiene en el radar como una posible carta ofensiva para el futuro de la Selección Mexicana. Con el Mundial de 2026 en el horizonte, cada anotación con el Dordrecht es también un mensaje: el “Spider” levanta la mano para ser tomado en cuenta. El tiempo y su propio desempeño dictarán hasta dónde llega esta historia.
