«Que deje de vender humo»: la explosiva respuesta de Sergio Ramos a ‘Tato’ Noriega por sus críticas en Monterrey
La breve etapa de Sergio Ramos en la Liga MX parecía haber quedado atrás, pero unas declaraciones de José Antonio ‘Tato’ Noriega reabrieron la polémica y provocaron una respuesta directa y sin filtros del defensa español. El ex capitán de Rayados de Monterrey estalló en redes sociales y acusó al presidente deportivo del club de mentir y de «vender humo» al hablar de sus permisos para acudir a eventos personales como los Premios Grammy.
Todo comenzó cuando Noriega, en una entrevista con RG Deportiva, afirmó que le habían sorprendido ciertas actividades extradeportivas de Ramos durante su estancia en México. Entre ellas, mencionó su presencia en los Grammy y la grabación de una canción, asegurando que varias de estas situaciones no estaban previstas ni acordadas con la directiva.
Noriega explicó que esas ausencias del español lo habían tomado por sorpresa: según sus palabras, «son cosas que fueron surgiendo y que no nos imaginábamos. Llamaron nuestra atención porque no las esperábamos». Añadió que no llegaron a convertirse en un conflicto interno grave, pero sí se produjeron «en un momento poco oportuno» para el club.
El directivo profundizó en el tema diciendo que se enteró de la canción de Ramos el mismo día en que se hizo pública, sin saber que se estaba grabando o filmando previamente. Sobre los Grammy, aseguró que se enteró cuando el jugador le pidió permiso por «un compromiso ya asumido», algo que, de acuerdo con él, colocó a la dirigencia en una disyuntiva, porque no se trataba de un tema hablado desde el inicio.
Estas declaraciones no tardaron en llegar a oídos de Sergio Ramos, que decidió romper su silencio a través de su cuenta de Instagram. Lejos de esquivar la polémica, el ex defensor del Real Madrid desmintió la versión de Noriega y fue contundente al señalarlo como el verdadero responsable de autorizar todos esos permisos.
Ramos aseguró que el relato del presidente de Monterrey no se ajusta a la realidad y que, en ningún caso, actuó a espaldas del club. Según su versión, fue el propio Noriega quien autorizó sus salidas y, además, concedió ese mismo tipo de permisos a otros compañeros del plantel regiomontano. El jugador insinuó que se está utilizando su nombre como cortina de humo para distraer de los problemas deportivos de la institución.
En su mensaje, Ramos fue especialmente duro: afirmó que «el que me dio permiso fue Tato» y le pidió que «deje de vender humo» y se concentre en el club. El defensa recalcó que, en lugar de alimentar polémicas mediáticas, la dirigencia debería enfocarse en el equipo, en los jugadores que siguen en la plantilla y en darle de una vez por todas una alegría a una afición que considera que ya la merece.
El español también dejó entrever que hay un doble rasero en el manejo interno de estos asuntos. Aseguró que no fue el único en recibir autorización para acudir a eventos personales, pero que esas otras salidas se han mantenido en silencio y protegidas por la propia directiva. Para Ramos, el hecho de que ahora se ponga el foco únicamente sobre él refleja un intento de responsabilizarlo de problemas que, en realidad, son estructurales.
Mientras Ramos lanzaba esta réplica pública, Noriega, en la misma entrevista en la que habló del español, también buscaba justificar la política de fichajes de Rayados. El presidente defendió las inversiones millonarias realizadas para reforzar al equipo en los últimos torneos, a pesar de que los resultados deportivos no han estado a la altura de las expectativas.
Noriega argumentó que la intención siempre ha sido contratar futbolistas que aporten más que buen juego: personalidad, experiencia, liderazgo y la capacidad de asumir responsabilidades en los momentos límite. En su discurso, insistió en la idea de traer jugadores que «quieran la pelota» cuando la presión es máxima y que «saquen el pecho» en contextos complicados, con la finalidad de dotar al grupo de estructura, respeto y jerarquía ante los rivales.
Sin embargo, la realidad es que, bajo su gestión, Monterrey ha apostado por entrenadores como Fernando «Tano» Ortiz, Martín Demichelis y ahora Domenec Torrent, sin que ninguno haya logrado todavía el título de Liga que la afición reclama. Esa falta de coronación, pese a contar con una de las plantillas más caras y mediáticas del futbol mexicano, es una de las críticas constantes hacia la administración de Noriega.
En ese contexto, la figura de Sergio Ramos se ha convertido en un símbolo de la dualidad que vive el club: fichajes rutilantes, enorme expectativa mediática y, al mismo tiempo, frustración por no concretar campeonatos. Para muchos aficionados, el tema de los permisos y los eventos personales del jugador queda en un segundo plano frente a la ausencia de resultados deportivos tangibles.
La expresión «vender humo» utilizada por Ramos no es menor. En el lenguaje futbolero, se emplea para describir a quienes prometen mucho a nivel de discurso, generan ilusión con proyectos y fichajes, pero no logran traducir esos anuncios en triunfos reales. Que un jugador de su peso utilice esa frase contra el presidente de un club en el que estuvo tan poco tiempo muestra el nivel de molestia que le generaron las declaraciones de Noriega.
También deja al descubierto una tensión habitual en el futbol moderno: el equilibrio entre la vida pública de los jugadores, sus compromisos comerciales y de imagen, y las exigencias de los clubes, que invierten fuertes sumas y esperan dedicación absoluta. Ramos, estrella global acostumbrada a manejar una agenda cargada de eventos, sostiene que todo se hizo dentro de los cauces formales, con permisos explícitos. Noriega, por su parte, intenta marcar distancia y remarcar que ciertas cosas no estaban previstas, aunque asegura que no provocaron un conflicto mayúsculo.
Este cruce de versiones abre además un debate sobre la gestión interna de Rayados. Si las autorizaciones se dieron, como afirma Ramos, ¿por qué ahora aparecen como hechos «sorpresivos» para la directiva? Y si realmente tomaron a Noriega desprevenido, ¿qué tipo de control y comunicación existe entre la cúpula del club y su plantel estelar? Las respuestas a estas preguntas son clave para entender por qué un proyecto tan ambicioso no ha logrado consolidarse en el plano deportivo.
Otro punto relevante es el impacto que este tipo de conflictos públicos puede tener en la imagen de la Liga MX de cara a estrellas internacionales. Monterrey se ha posicionado como uno de los equipos más poderosos económicamente y, en teoría, como un destino atractivo para figuras de talla mundial en la recta final de sus carreras. Ver a un campeón del mundo y multicampeón en Europa enfrentado abiertamente con la dirigencia podría hacer que otros jugadores piensen dos veces antes de dar el salto.
Al mismo tiempo, este episodio exhibe la delgada línea entre la narrativa que construyen los clubes hacia fuera y lo que ocurre puertas adentro. La versión de Noriega intenta presentar un proyecto serio, con decisiones meditadas y un control exhaustivo sobre todo lo que rodea al equipo. La respuesta de Ramos, en cambio, sugiere improvisación, contradicciones y, sobre todo, una tendencia a desviar la atención cuando los resultados no llegan.
Para la afición de Rayados, el fondo del problema va más allá de un viaje a los Grammy o de la grabación de una canción. Lo que realmente importa es que los grandes nombres que han pasado por el club no se han traducido en títulos consistentes. Mientras la directiva habla de liderazgo, personalidad y experiencia, la vitrina no refleja la magnitud del gasto y del potencial del plantel.
La polémica también pone sobre la mesa el papel de la comunicación institucional. En lugar de cerrar el capítulo de Sergio Ramos con discreción y respeto mutuo, las declaraciones de Noriega reactivaron un tema sensible y terminaron provocando una reacción que lo deja en entredicho. Para un club que busca consolidarse como referencia continental, estos episodios pueden desgastar tanto internamente como en términos de reputación.
De cara al futuro inmediato, lo más probable es que Sergio Ramos continúe con su carrera y sus proyectos personales lejos de México, mientras que Monterrey deberá seguir lidiando con la presión por ganar. Sin embargo, este choque entre jugador y directivo quedará como un ejemplo de cómo la gestión de los egos, las agendas y la narrativa mediática es tan importante como el funcionamiento táctico dentro del campo.
En resumen, Sergio Ramos ha respondido con dureza a ‘Tato’ Noriega, negando haber actuado sin permiso y acusando al presidente de Rayados de utilizar su nombre para desviar el foco de los problemas reales del club. Noriega, por su parte, mantiene que muchas de esas situaciones no estaban contempladas inicialmente, aunque no provocaron un conflicto grave. Entre ambas versiones, lo que sí queda claro es que el proyecto de Monterrey sigue bajo la lupa y que la paciencia de la afición se agota no por los Grammy, sino por la falta de títulos.
