«No me van a engañar»: Zague exige reacción al América y lanza reto directo a Baños y al plantel
Luis Roberto Alves «Zague», uno de los máximos ídolos en la historia del América y voz autorizada cuando se habla de las Águilas, volvió a encender la polémica al cuestionar con dureza la actitud del plantel actual. El exgoleador no se guardó nada tras las dolorosas derrotas como local ante Tigres (1-4) y Bravos de Juárez (1-2) en el estadio Ciudad de los Deportes, resultados que han encendido las alarmas en Coapa.
Para Zague, el problema va más allá de un simple mal partido o de una mala noche: lo que le preocupa es la falta de compromiso y la manera en que el equipo se ha presentado en el campo. Desde su perspectiva, la imagen que ha dejado el América en estas caídas está muy lejos de lo que exige un club de su grandeza.
El choque de versiones: Zague vs. Baños
En medio de este turbulento momento, Santiago Baños, presidente deportivo del América, salió a dar la cara en conferencia de prensa. Ahí aseguró que no comparte la visión crítica de Zague. Según el directivo, dentro del vestidor sí existe una actitud positiva, deseos de revertir la situación y de volver a ser protagonistas tanto en la Liga MX como en la Concachampions.
Pero esa versión no convenció al histórico delantero. Zague, hoy analista de televisión, respondió en plena transmisión del programa «Viernes Botanero», durante el duelo entre Mazatlán y León. Al ser cuestionado sobre las palabras de Baños, fue contundente:
«Pues a todo dar… que lo demuestren en el terreno de juego y que me callen. A mí no me van a engañar, en el terreno de juego se habla. Hoy no me voy a envolver en la bandera americanista, no están de maravilla».
Con esa frase dejó claro que no se dejará llevar por discursos optimistas si estos no se respaldan con actuaciones sólidas dentro de la cancha.
Crítica directa a jugadores, cuerpo técnico y directiva
El exdelantero no solo señaló al plantel, también hizo referencia a las decisiones del cuerpo técnico y a la gestión actual de la directiva. Para Zague, el mismo club que hace poco fue elogiado por su tricampeonato no puede permitirse caer en casa ante rivales como Juárez y mostrar un semblante tan pobre en lo futbolístico y en lo anímico.
«Así como se felicitó el gran trabajo de jugadores, directiva y cuerpo técnico por el tricampeonato, perder ante Juárez y en tu casa… (silencio). ¡Ganen, demuéstrenlo en el terreno de juego y cállenme!», lanzó, visiblemente molesto.
La pausa que hizo antes de rematar su idea dice mucho del desencanto que siente. El contraste entre la gloria reciente y el presente gris del equipo es una herida abierta para muchos aficionados, y Zague se ha convertido en la voz de esa inconformidad.
América, de la cima a la preocupación
En lo estrictamente deportivo, la situación tampoco ayuda. América se ubica en la novena posición de la tabla general del Clausura 2026, una zona incómoda para un club acostumbrado a pelear los primeros puestos. Si el torneo terminara hoy, el equipo estaría en riesgo de quedar fuera en la fase de eliminación, algo impensado hace no tanto para una institución que venía de encadenar títulos y exhibir una supuesta hegemonía en la Liga MX.
La caída no es solo numérica, también es de percepción. Los rivales han perdido el miedo de visitar al América, y el estadio Ciudad de los Deportes, que debería ser una fortaleza, se ha convertido en un escenario de dudas y frustración.
«Hay formas de perder»: el mensaje de fondo de Zague
Tras la derrota ante Bravos de Juárez, Zague profundizó en lo que para él es el verdadero fondo del problema: la actitud. Reconoció que perder es parte del futbol, pero subrayó que lo que no se puede negociar es la manera en que se compite:
«Hay formas y maneras de perder, porque perder es parte del futbol. Pero también importa la forma y la actitud de algunos futbolistas. Uno como aficionado es difícil ser juez, pero a mí, particularmente, no me van a engañar… Me doy cuenta de que hay futbolistas que no están comprometidos, que no tienen ese sentido de responsabilidad».
Sus palabras apuntan a un diagnóstico claro: hay jugadores que, a su juicio, ya no están a la altura de lo que exige un club como el América. No solo en lo futbolístico, sino en la mentalidad:
«Hay algunos a los que tal vez ya no les alcanza para lo que exige un equipo como el América. Pero sobre todo, está el tema del compromiso y la actitud con la que han enfrentado esta racha negativa que el América atraviesa».
El peso de hablar desde la historia
Cuando un exjugador cualquiera critica, el ruido dura unos días. Pero cuando lo hace un histórico que marcó época con la camiseta azulcrema, el impacto es distinto. Zague no solo fue goleador, también se convirtió en símbolo de entrega para la afición. Por eso, sus señalamientos calan hondo tanto en el entorno del club como en los hinchas.
Su postura no es la de un enemigo del América, sino la de alguien que siente que el prestigio del equipo está en riesgo. Su exigencia parte del cariño y del estándar de grandeza que conoció desde dentro. Y eso explica por qué se permite ser tan duro: porque sabe lo que representa vestir esa camiseta y lo que implica defender esos colores.
Discurso vs realidad: ¿a quién le cree el aficionado?
Mientras la directiva habla de buena actitud, trabajo interno y compromiso, las imágenes en el campo cuentan otra historia. Derrotas abultadas, desatenciones defensivas, falta de reacción y, sobre todo, una sensación de desconexión con la tribuna. En ese choque de versiones, el aficionado se ve obligado a elegir qué relato creer.
La postura de Zague conecta con muchos seguidores que perciben que el equipo se ha relajado tras los éxitos recientes. Para ellos, no alcanza con recuerdos del tricampeonato o promesas de mejoría: necesitan ver un cambio real en el próximo partido, en cada balón dividido, en cada regreso defensivo y en cada gesto con la afición.
La exigencia permanente en un club grande
Los dichos de Zague también abren la conversación sobre la presión constante que rodea a un club grande. En el América, los ciclos de gloria son seguidos muy de cerca por etapas de señalamiento extremo cuando el rendimiento baja. No hay zona de confort. El pasado reciente de títulos no sirve de escudo cuando la actualidad es decepcionante.
Para muchos exjugadores y referentes, esa exigencia es precisamente lo que ha mantenido al club en la élite durante décadas. Cuando voces como la de Zague levantan la mano, lo hacen para recordar que en el América no basta con «intentar»: hay que dominar, ganar y convencer.
¿Puede este golpe mediático servir de reacción?
Un aspecto interesante es cómo puede influir este tipo de crítica pública en el vestidor. Algunos futbolistas podrían asumirla como un ataque, pero otros pueden verla como una llamada de atención que despierta el orgullo. En otros momentos de la historia del club, pronunciamientos fuertes de ídolos han servido como punto de quiebre para una reacción.
El propio mensaje de Zague abre la puerta a esa posibilidad: él pide que lo «callen» con resultados y rendimiento. Es decir, deja clara la vía para desmentirlo: jugar bien, competir al máximo y volver a colocar al América en la parte alta de la tabla y en la pelea por los títulos.
El rol de Baños y del cuerpo técnico ante la crítica
En medio de esta tormenta, la responsabilidad de Santiago Baños y del cuerpo técnico es enorme. No se trata solo de responder ante los micrófonos, sino de gestionar el impacto de estas declaraciones puertas adentro. El desafío está en transformar la presión externa en combustible para el grupo, y no en un motivo más de fractura interna.
Será clave la respuesta táctica y emocional en los próximos encuentros: ajustes en la alineación, decisiones fuertes con los jugadores que muestran menor compromiso y un mensaje claro hacia la afición sobre el rumbo que se quiere tomar. Cada cambio será observado con lupa.
Compromiso, la palabra clave
Más allá de nombres propios, sistemas tácticos o estadísticas, la palabra que resume el reclamo de Zague es «compromiso». El ídolo azulcrema pide jugadores que entiendan la camiseta que visten, que se responsabilicen del presente y que no se escuden en lo logrado en el pasado reciente.
El América está ante un punto de inflexión: o asume la crítica como una oportunidad para reencontrarse con su identidad competitiva, o continúa en una inercia peligrosa que podría costarle mucho más que unas cuantas derrotas. Por ahora, la pelota está del lado del vestidor. Zague ya habló; ahora, como él mismo dijo, «en el terreno de juego se habla».
