Milan es poderoso pero sin 9 letal: el desafío de santi giménez en la ofensiva

«El Milan es poderoso, pero le faltan delanteros de verdad»: Santi Giménez y la ofensiva rossonera quedan a deber

El AC Milan volvió a instalarse en la parte alta de la Serie A tras una campaña anterior para el olvido, en la que el fracaso en la liga terminó costándole el puesto a Sergio Conceição el verano pasado, al no lograr siquiera la clasificación a competiciones europeas. El club necesitaba un giro radical y lo encontró con el regreso de Massimiliano Allegri, quien ha conseguido reposicionar al equipo en la pelea por el título.

Bajo la dirección de Allegri, los rossoneri se han asentado en el subliderato del Calcio, aunque todavía miran desde abajo al Inter de Milán, que mantiene una ventaja de seis puntos cuando restan ocho jornadas por disputarse. El salto competitivo es evidente, pero también lo son las carencias: la línea de ataque no ha estado a la altura de las exigencias de un club que aspira a recuperar su antigua grandeza.

En medio de este contexto, uno de los señalados ha sido Santiago Giménez. El delantero mexicano llegó al Milan con la etiqueta de goleador y la expectativa de convertirse en la referencia en el área. Sin embargo, su impacto ha sido limitado hasta ahora. Apenas suma un gol en 12 partidos disputados en la temporada, una cifra que contrasta con lo que se esperaba de él y con lo que el equipo necesita para competir por el Scudetto.

El caso de Giménez se entiende también a partir de su situación física: el atacante viene de una lesión que lo dejó fuera de las canchas por cinco meses. Reapareció recientemente, pero su ritmo competitivo, su confianza y su conexión con los compañeros aún no están en el punto óptimo. Aun así, en un club del tamaño del Milan, las circunstancias rara vez sirven como excusa: los focos se encienden sobre cualquiera que vista la camiseta rossonera, y el mexicano no ha sido la excepción.

Santi no es el único delantero bajo la lupa. Niclas Füllkrug, el otro ‘9’ del plantel, también ha quedado por debajo de las expectativas. El atacante alemán solo registra un gol en 14 partidos, números muy pobres para un jugador destinado, al menos en teoría, a competir por el puesto de referente ofensivo. Entre lesiones, adaptación y falta de finura frente al arco, la cuota goleadora de los hombres de área ha sido insuficiente.

Esta falta de productividad de los delanteros ha provocado que la responsabilidad goleadora recaiga en otros perfiles. Los máximos anotadores del equipo son Christian Pulisic y Rafael Leão, ambos con 10 goles en todas las competiciones. A ellos se suma Christopher Nkunku, que ha contribuido con 6 tantos. Es decir, las mayores amenazas del Milan surgen desde las bandas y la mediapunta, mientras que los centrodelanteros, teóricamente los encargados de definir, han tenido un papel secundario en términos de cifras.

El diagnóstico ha sido compartido por voces autorizadas en la historia del club. Alessandro Costacurta, leyenda del Milan que vistió la camiseta durante 19 temporadas, fue contundente al analizar la situación ofensiva del equipo. En declaraciones a la televisión italiana afirmó: «Este Milan es fuerte, si tan solo tuviera los delanteros adecuados». Más que una frase aislada, se trata de un resumen crudo de lo que se percibe: la estructura colectiva funciona, pero la puntería en el área grande no acompaña.

Las palabras de Costacurta resuenan porque tocan un punto sensible: el Milan de Allegri transmite solidez, compite bien, propone y genera ocasiones, pero carece de esa figura letal que transforme el dominio en marcadores amplios. En un campeonato tan cerrado como la Serie A, donde los detalles marcan la diferencia, desaprovechar ocasiones claras suele costar puntos clave frente a rivales directos.

El tramo final de la temporada se presenta, por tanto, como una especie de examen para Giménez y el resto de delanteros. El club necesita que reaccionen a tiempo para, por lo menos, mantener el segundo puesto que garantiza acceso directo a la próxima edición de la Champions League. Y, en el mejor de los escenarios, intentar presionar al Inter en la lucha por el Scudetto si la distancia de seis puntos se puede recortar en las últimas ocho fechas.

Para Santi Giménez, estas semanas pueden marcar un antes y un después en su carrera en Europa. Lleva el peso de las expectativas de la afición milanista, que anhela volver a tener un ‘9’ dominante como en las épocas de Shevchenko, Inzaghi o Ibrahimovic. A la vez, carga con la mirada atenta de los aficionados mexicanos, que lo ven como una de las grandes esperanzas de la Selección. Responder en un contexto de máxima presión podría consolidarlo o, por el contrario, dejar dudas de cara al futuro.

La adaptación de un delantero latino a un entorno táctico tan riguroso como el italiano tampoco es un proceso sencillo. La Serie A exige precisión en los movimientos sin balón, lectura de los espacios y participación activa en la fase defensiva. Giménez debe encontrar el equilibrio entre conservar su instinto de área y ajustarse al sistema que propone Allegri, que pide a sus atacantes mucho más que simplemente empujar balones en el área chica.

El propio Allegri, reconocido por su pragmatismo, ha priorizado el orden y la estructura por encima del brillo individual. Esto ha permitido que el Milan vuelva a ser competitivo, pero como efecto secundario ha dejado la sensación de que los delanteros juegan muchas veces de espaldas al arco o alejados de las zonas donde se deciden los partidos. Para que Santi y Füllkrug mejoren sus números, el equipo también debe conseguir surtirles de balones más claros dentro del área.

Otro factor a considerar es la competencia interna. Con Pulisic, Leão y Nkunku cargando con los goles, los volantes ofensivos han ganado jerarquía dentro del esquema. Eso puede ser positivo, porque hace al Milan menos predecible, pero también genera que, en varios partidos, la prioridad parezca ser el desequilibrio por bandas antes que la búsqueda constante del ‘9’. Para un delantero que viene regresando de una lesión, recibir menos balones claros complica aún más la tarea de reencontrarse con el gol.

De cara al mercado venidero, la actuación de los atacantes actuales influirá directamente en las decisiones de la directiva. Si Giménez logra cerrar la campaña con una buena racha y Füllkrug mejora su efectividad, podrían ganarse tiempo y confianza en el proyecto. Pero si la sequía se mantiene, es muy probable que el club busque un fichaje de peso en esa zona, reavivando el debate sobre la vigencia de los ‘9’ actuales.

La lucha por el Scudetto y la clasificación a la Champions no solo se decidirán en la pizarra táctica o en el rendimiento defensivo; dependerán, en gran medida, de la capacidad de los delanteros para transformar las oportunidades en goles. El Milan ha mostrado que tiene recursos, carácter y un entrenador capaz de competir contra cualquiera. Lo que falta, y lo que tantos como Costacurta señalan, es el toque final: un ataque más contundente que refleje en el marcador todo lo que el equipo genera.

Por ahora, los rossoneri afrontan la recta final con la presión de no dejar escapar puntos, conscientes de que cada partido puede ser decisivo. En ese contexto, Santi Giménez y compañía tienen una última oportunidad para revertir la narrativa: pasar de ser los grandes señalados a convertirse en los héroes de un cierre de temporada que todavía puede cambiar el destino del Milan, tanto en la liga como en la configuración de su proyecto futuro.