Matheus reis, el mexicano-brasileño con la cláusula más alta del futbol azteca

Quién es Matheus Reis, el mexicano-brasileño de 18 años con la cláusula más alta para un futbolista azteca en Sudamérica

El futbol mexicano lleva años exportando talento, pero ya no se limita a enviar jugadores a Europa o a las ligas tradicionales de élite. Cada vez es más común ver a futbolistas nacionales abrirse camino en mercados alternativos como Asia, Centroamérica o Sudamérica. En este nuevo mapa de destinos, aparece una historia que rompe con todos los moldes: la de Matheus Reis, un atacante nacido en México, formado en Brasil y blindado con una cláusula de rescisión que marca un antes y un después para los jugadores mexicanos.

Con sólo 18 años, Matheus se ha convertido en una de las grandes joyas del Fluminense, uno de los clubes históricos del futbol brasileño. Su renovación de contrato hasta 2030 incluyó una cláusula de rescisión estimada en 80 millones de euros, cifra que lo coloca como el mexicano mejor protegido contractualmente en el mundo, por encima de figuras que brillan en Europa. Ni siquiera goleadores consolidados como Santiago Giménez han llegado a esa valoración en sus contratos, lo cual dimensiona el nivel de apuesta que el club carioca hace por el joven atacante.

Un mexicano que se hizo futbolista en Brasil

Aunque su apellido y su estilo de juego remiten de inmediato al futbol sudamericano, Matheus Reis es, por ley, mexicano. Nació en la Ciudad de México cuando su padre, Elías Luiz do Reis, jugaba para Pumas Morelos en la segunda división. Ese contexto explica que tenga doble nacionalidad: mexicana por nacimiento y brasileña por ascendencia y formación.

A los 10 años, su vida dio un giro definitivo. Fue incorporado a las fuerzas básicas de Fluminense, uno de los semilleros más prestigiosos de Brasil. Desde sus primeras apariciones en las categorías infantiles, los entrenadores detectaron un perfil poco común: un atacante capaz de desempeñarse como extremo por ambas bandas, mediapunta o falso 9, con una técnica pulida y una toma de decisiones madura para su edad.

En las divisiones juveniles del “Flu”, Matheus fue escalando categorías con una velocidad poco habitual. Su polivalencia ofensiva lo convirtió en pieza fija en los equipos sub-15, sub-17 y posteriormente sub-20. Los informes internos resaltan su capacidad para asociarse en corto, su regate en espacios reducidos y una facilidad natural para encontrar el último pase o la definición dentro del área.

La cláusula que rompe los estándares para un mexicano

El dato que ha puesto a Matheus bajo los reflectores internacionales no es sólo su talento, sino el blindaje económico que Fluminense decidió imponer: una cláusula de rescisión cercana a los 80 millones de euros a partir de la temporada 2026.

Para dimensionar la cifra, basta recordar que el valor máximo de mercado que alcanzó Santiago Giménez antes de su fichaje por el Milan rondaba los 50 millones de euros. Es decir, la cláusula de Reis se sitúa unos 30 millones por encima de ese techo, algo inédito para un jugador con nacionalidad mexicana, y más aún para alguien que aún no se consolida en una liga europea.

Este tipo de cláusulas no quiere decir necesariamente que un club pagará esa cantidad, pero sí funcionan como una declaración de intenciones: Fluminense no está dispuesto a dejarlo salir fácilmente y confía en que el jugador pueda convertirse en una venta histórica para la institución. Además, la cifra lo coloca automáticamente en el radar de los grandes clubes del Viejo Continente, que suelen monitorear con especial atención a cualquier joven al que un club sudamericano decida blindar de esta manera.

Un perfil ofensivo moderno

En lo futbolístico, Matheus encarna el prototipo de atacante moderno. No se trata sólo de un finalizador, sino de un jugador capaz de intervenir en la construcción de las jugadas, retrasarse unos metros para recibir entre líneas y proyectar a sus compañeros.

Su capacidad para partir desde la banda, encarar en el uno contra uno y luego meterse hacia zonas interiores lo hace muy difícil de marcar. Puede jugar pegado a la línea, como extremo clásico, pero también acostumbra a cerrar hacia el área para aparecer como segundo delantero. Esa versatilidad explica por qué en las inferiores de Fluminense lo han utilizado en distintas posiciones del frente de ataque, siempre con buenos resultados.

Además, su formación en Brasil se nota en el estilo: gusto por el balón al pie, creatividad en espacios cortos y un juego asociativo muy marcado. Al mismo tiempo, su origen mexicano y el contexto competitivo en el que ha crecido le han dado una mentalidad muy orientada al sacrificio y al trabajo colectivo, una combinación que seduce tanto a entrenadores como a directores deportivos.

Entre dos banderas: México o Brasil

Uno de los capítulos más interesantes en la carrera de Matheus Reis es el que tiene que ver con su futuro internacional. Las reglas de la FIFA son claras: mientras un jugador no haya disputado un partido oficial con una selección mayor, puede cambiar de federación siempre y cuando cumpla los requisitos de nacionalidad.

Matheus, hasta el momento, no ha jugado con ninguna selección absoluta. Ha representado a Brasil en categorías inferiores, con un éxito importante: fue campeón del Campeonato Sudamericano Sub-17 en 2023, torneo en el que dejó muy buenas sensaciones y se consolidó como uno de los talentos a seguir en su generación. Esa participación reforzó la idea de que la Confederación Brasileña de Futbol lo ve como un proyecto de largo plazo.

Sin embargo, México no se ha quedado de brazos cruzados. En 2024, el atacante aceptó convocatorias para entrenar y disputar amistosos con la Selección Mexicana Sub-18. Esa presencia en microciclos y partidos no oficiales mantiene viva la opción de que pueda decantarse finalmente por el Tricolor. Además, su condición de “mexicano por nacimiento” le da una vía directa para defender la playera nacional si así lo decide.

¿Puede todavía jugar con la selección mexicana?

A nivel reglamentario, la puerta sigue abierta. Haber jugado torneos juveniles con Brasil no lo ata de manera definitiva. La clave está en no disputar un partido oficial clase “A” con la selección mayor de ningún país. Mientras eso no ocurra, puede tomar la decisión de cambiar de federación para su carrera absoluta.

Eso significa que, en los próximos años, podría presentarse una verdadera “batalla silenciosa” entre Brasil y México. La primera, con el atractivo de una de las selecciones más laureadas del planeta y una tradición interminable de figuras ofensivas. La segunda, con el argumento de ofrecerle un rol protagónico en un proyecto generacional que busca modernizar su estilo de juego y aumentar su competitividad internacional.

Para México, incorporar a un atacante joven que ya ha sido formado en la élite brasileña significaría un salto cualitativo. Para Brasil, retener a un futbolista de su sistema juvenil, aunque nacido en el extranjero, también encaja con la lógica de no dejar escapar talento que podría terminar compitiendo a nivel de selecciones en su contra.

El contexto del futbol mexicano y la relevancia de su caso

Tradicionalmente, el sueño del futbolista mexicano ha pasado por la Liga MX y, en un segundo nivel, por un salto a Europa, particularmente a ligas como la española, inglesa, italiana, alemana o francesa. El tránsito hacia Sudamérica no ha sido, históricamente, la ruta más habitual para los jugadores aztecas.

Sin embargo, el caso de Matheus Reis cambia la narrativa. Aquí no se trata de un futbolista que emigra desde México hacia Brasil, sino de un niño nacido en territorio mexicano que se forma desde abajo en un gigante sudamericano y que, desde esa plataforma, aspira a dar el salto hacia la élite mundial.

Esto abre un debate interesante: ¿hasta qué punto México debe empezar a rastrear con más atención a sus “mexicanos por nacimiento” que crecen en sistemas formativos extranjeros? En un futbol globalizado, es cada vez más común que los hijos de jugadores o migrantes nazcan en un país y se desarrollen en otro. Si las federaciones no monitorean estos casos a tiempo, corren el riesgo de perder a futbolistas que podrían marcar diferencias.

Un récord simbólico pero con impacto real

Más allá de la cifra exacta de la cláusula, lo que representa para el futbol mexicano es simbólicamente muy potente. Nunca antes un jugador con nacionalidad mexicana había sido protegido económicamente por una cifra tan alta en un contrato profesional.

Esto manda varios mensajes al mismo tiempo:
– Los clubes sudamericanos están dispuestos a apostar fuerte por talentos con vínculo mexicano.
– La percepción internacional sobre el potencial del futbolista mexicano ha cambiado; ya no se le ve únicamente como un producto interno de Liga MX.
– Para las nuevas generaciones, se abre una ventana de inspiración: es posible hacerse un nombre en academias extranjeras y ser valorado al máximo nivel.

A medio plazo, si Matheus confirma ese potencial y logra consolidarse en el primer equipo de Fluminense, su posible traspaso a Europa podría convertirse en una de las transferencias más altas de la historia para un jugador con raíces mexicanas.

¿Qué puede esperar México de Matheus Reis?

Si algún día decide defender de forma definitiva la camiseta del Tri, México podría ganar a un atacante con un perfil muy difícil de encontrar en el mercado local: un jugador formado en el entorno ultracompetitivo del futbol brasileño, habituado a la presión, a las copas continentales y a la exigencia táctica de uno de los países más potentes del mundo.

Tener en sus filas a un extremo o mediapunta con esa escuela permitiría elevar el nivel competitivo interno de la selección, generar mayor competencia en la zona ofensiva y nutrir de variantes al cuerpo técnico. Sobre todo, aportaría una mezcla de estilos: el toque sudamericano, la garra mexicana y la experiencia en un contexto distinto al habitual para la mayoría de seleccionados aztecas.

Lo que viene en su carrera

El siguiente paso para Matheus es afianzarse por completo en el primer equipo de Fluminense, acumular minutos en el Brasileirao y, eventualmente, en torneos continentales. La adaptación al futbol profesional, con estadios llenos, marcajes más duros y un ritmo mucho más intenso, será el verdadero examen que definirá si esa cláusula millonaria tiene respaldo en la cancha.

Si responde a las expectativas, las grandes ligas europeas terminarán llamando a su puerta. De suceder, su caso podría convertirse en un modelo para otros jóvenes con doble nacionalidad: formarse en estructuras sólidas de Sudamérica o Europa y después elegir, con mayor madurez, la selección que mejor se adapte a sus aspiraciones deportivas y personales.

Mientras tanto, su nombre seguirá recorriendo los despachos de directivos y cuerpos técnicos de México y Brasil. De la decisión que tome en los próximos años dependerá no sólo el rumbo de su selección absoluta, sino también el impacto que pueda tener en la historia del futbol mexicano, como uno de los primeros casos de un “mexicano del futuro” blindado con cifras de élite en el corazón del futbol sudamericano.