Cruz Azul, que llevaba varios días muy cerca de cerrar el fichaje de Joao Pedro, se ha topado con un muro económico que está complicando seriamente la operación. Lo que parecía un acuerdo inminente se ha enredado tanto en la negociación con Atlético San Luis como en las pretensiones del propio delantero, lo que deja en el aire su llegada a La Noria de cara a la Liga MX 2026.
La directiva celeste, encabezada por Iván Alonso, había identificado al atacante italo‑brasileño como su gran objetivo para reforzar el eje del ataque. Sin embargo, este miércoles trascendió que las conversaciones se han endurecido debido a la postura firme del club potosino, decidido a maximizar el ingreso por la salida de su goleador.
Según los reportes, Atlético San Luis no tiene intención de negociar a la baja y exige que Cruz Azul pague íntegramente la cláusula de rescisión de Joao Pedro, fijada en 5 millones de dólares. El cuadro potosino considera que, por rendimiento y jerarquía, el precio está más que justificado, sobre todo después del impacto que ha tenido el delantero desde su llegada al futbol mexicano.
Pero el obstáculo no es únicamente el costo del traspaso. De acuerdo con la información difundida por periodistas cercanos a la negociación, el propio Joao Pedro reclama un salario importante y un contrato de larga duración, algo que en Cruz Azul genera dudas debido a que el atacante está cerca de cumplir 34 años. La dirigencia analiza con lupa la relación costo–beneficio de una inversión tan elevada en un jugador veterano, aunque todavía en plenitud goleadora.
El tiempo, además, juega en contra de La Máquina. El cierre de registros en la Liga MX está programado para el lunes 9 de febrero, por lo que el club capitalino se encuentra contra reloj para destrabar la operación o, en su defecto, activar un plan alternativo. En La Noria no quieren repetir errores recientes en el mercado, luego de haber dejado escapar a Miguel Borja, quien terminó fichando por un equipo de Emiratos Árabes Unidos tras varias semanas en la Ciudad de México sin que se concretara su fichaje.
Desde su arribo para el Apertura 2025, Joao Pedro se ha consolidado como el máximo artillero del campeonato mexicano, con 16 anotaciones. Su registro lo coloca por encima de Armando González, delantero de Chivas, que suma 15 goles, y de Paulinho, figura del Toluca, que acumula 13 tantos. Este rendimiento explica por qué Cruz Azul insiste tanto en ficharlo y por qué Atlético San Luis se muestra inflexible al momento de negociar.
El perfil de Joao Pedro encaja con la necesidad urgente de Cruz Azul: un “9” con olfato de gol, experiencia y capacidad para resolver partidos cerrados. La Máquina lleva tiempo buscando un referente ofensivo que garantice cifras cercanas a los 15 o 20 goles por temporada, especialmente después de varios torneos marcados por la irregularidad de sus delanteros y por una alarmante falta de contundencia en momentos clave.
Mientras el futuro del brasileño se mantiene en suspenso, se da prácticamente por hecho el arribo de Christian Ebere, delantero nigeriano de casi 28 años que juega en el futbol uruguayo desde 2022. Ebere llegaría como una apuesta interesante por su velocidad y potencia, pero en el entorno del club se considera que su perfil es más de complemento que de figura estelar, por lo que la prioridad sigue siendo cerrar a un goleador probado como Joao Pedro.
Para Cruz Azul, el dilema es claro: asumir el riesgo deportivo de no incorporar a un “killer” contrastado o arriesgarse financieramente con un fichaje caro, tanto en traspaso como en salario y duración del contrato. El recuerdo del caso Borja, donde la indecisión y las trabas internas terminaron dejando al equipo sin su delantero objetivo, pesa en las oficinas de La Noria y presiona para que esta vez se tome una decisión más contundente.
Desde la perspectiva de Atlético San Luis, la situación también tiene su lógica. Se trata de su referente ofensivo, el hombre que ha sostenido buena parte del peso goleador del equipo y una pieza clave en su estructura táctica. Venderlo, y más a un rival directo de la misma liga, sólo tendría sentido si entra una cantidad que permita reforzarse adecuadamente y, además, deje un beneficio económico notable. De ahí que el club potosino insista en el pago completo de la cláusula.
El punto más delicado para Cruz Azul es la duración del contrato que exige Joao Pedro. Darle varios años de vínculo a un jugador cercano a los 34 implica proyectar cómo responderá físicamente en el mediano plazo. Aunque hoy es el máximo goleador del campeonato, el riesgo de una eventual baja de rendimiento, lesiones o adaptación a un nuevo entorno futbolístico siempre está presente, y ese es uno de los factores que frenan a la directiva.
Al mismo tiempo, para el propio Joao Pedro este puede ser el último gran contrato de su carrera. Por eso su exigencia de un buen salario y un vínculo largo es comprensible: busca asegurar estabilidad económica y deportiva en una etapa en la que la mayoría de los jugadores empiezan a pensar en el tramo final de su trayectoria. Esa posición choca con la tendencia de muchos clubes mexicanos de evitar compromisos extensos con futbolistas veteranos, salvo que se trate de figuras totalmente consagradas en la institución.
De cara al proyecto deportivo de la Liga MX 2026, Cruz Azul no puede permitirse otro torneo sin un goleador sólido. La competencia se ha endurecido, con equipos como Chivas y Toluca que ya cuentan con atacantes en plena forma, como Armando González y Paulinho. Si La Máquina no responde en el mercado con un fichaje del mismo nivel, corre el riesgo de quedar rezagada en la pelea por los primeros lugares y por el título.
En este contexto, el margen de maniobra es reducido. Si la negociación con Atlético San Luis y Joao Pedro no avanza en las próximas horas, la directiva tendrá que mover ficha y acelerar por otras opciones en el mercado, aunque ninguna parece, por ahora, ofrecer el mismo impacto mediático y deportivo. El escenario ideal para Cruz Azul es encontrar un punto medio: quizá un acuerdo escalonado en pagos o un contrato con variables por rendimiento que satisfaga al jugador sin comprometer en exceso las finanzas del club.
Lo que está claro es que la novela de Joao Pedro ha puesto sobre la mesa el eterno conflicto entre necesidad deportiva y realidad económica. Cruz Azul sabe que requiere un goleador de primer nivel para competir de verdad, pero también es consciente de que los errores en fichajes caros pueden hipotecar proyectos enteros. En los próximos días se definirá si La Máquina rompe la alcancía por su nuevo ‘9’ o si, una vez más, deberá replegarse y buscar alternativas con menos nombre, pero quizá con menor riesgo financiero. Mientras tanto, el goleador de la Liga MX sigue en San Luis, a la espera de que alguno de los dos bandos ceda y su futuro, por fin, quede resuelto.
