Inicio de Rafael Márquez con el Tri: cuatro partidos sin ganar y dudas sobre la reacción del equipo
La primera Fecha FIFA de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana terminó con un balance preocupante: México no consiguió victorias en sus cuatro encuentros. El equipo comenzó con dos empates y cerró la serie con dos derrotas, incluida una goleada por 0-3 ante Estados Unidos y un 0-2 frente a Chile en el Los Angeles Memorial Coliseum.
Los resultados reavivaron las dudas sobre el funcionamiento del Tri y, en particular, sobre su capacidad para corregir los problemas que ya habían quedado expuestos en partidos anteriores. Para algunos analistas, el tropiezo ante Estados Unidos debía servir como punto de partida para una reacción. Sin embargo, la actuación frente a Chile dejó la impresión de que las lecciones todavía no se reflejan en la cancha.
El arranque de la etapa de Márquez generó expectativas entre los aficionados, especialmente después de las sensaciones que había dejado el equipo en el Mundial de Norteamérica 2026. Pero la ilusión no se tradujo en triunfos durante esta ventana internacional: México marcó apenas dos goles en cuatro partidos y encajó derrotas en los dos últimos.
Una oportunidad para observar a los convocados
Ricardo «Tuca» Ferretti destacó un aspecto favorable del periodo: el nuevo entrenador tuvo la posibilidad de ver en acción a todos los futbolistas que llamó. Esa evaluación puede ayudar a Márquez a conocer mejor las alternativas disponibles y a tomar decisiones con más información antes de los próximos compromisos.
Sin embargo, el análisis también puso el foco en la falta de respuestas tras la caída frente a Estados Unidos. La crítica no se limita a perder un partido: apunta a que el equipo no habría mostrado una mejora clara ni una reacción suficiente en su siguiente presentación. Para quienes esperaban señales de aprendizaje, el cierre ante Chile fue una nueva prueba de que el trabajo apenas comienza.
Ricardo Peláez, por su parte, llamó la atención sobre la escasa producción ofensiva. Dos goles en cuatro encuentros reflejan, según su lectura, un problema de generación de juego que la Selección arrastra desde hace tiempo. No basta con contar con futbolistas de calidad: el equipo necesita construir oportunidades, conectar sus líneas y encontrar más caminos para llegar al arco rival.
Resultados y funcionamiento, dos desafíos para Márquez
El balance de esta Fecha FIFA plantea un reto doble para el cuerpo técnico. Por un lado, México necesita mejorar sus resultados; por otro, debe mostrar avances reconocibles en su manera de jugar. Las derrotas pueden formar parte de un proceso, pero se vuelven más inquietantes cuando el equipo no transmite señales claras de corrección entre un encuentro y otro.
La conducción desde la cancha también fue parte de la discusión. Peláez consideró importante que el seleccionador acompañe el proceso con presencia y dirección durante los partidos: ordenar, corregir y exigir intensidad a los jugadores. Su observación apunta a que la responsabilidad no recae únicamente en el planteamiento inicial, sino también en la capacidad de intervenir cuando el desarrollo del encuentro exige ajustes.
Esto no significa que una nueva etapa deba juzgarse exclusivamente por los marcadores de sus primeros cuatro partidos. Un entrenador necesita tiempo para conocer a sus jugadores, probar variantes y definir una identidad. Aun así, cuando una selección termina una ventana sin victorias, con dos goles a favor y dos derrotas consecutivas, es natural que aumente la presión y se exijan señales de progreso.
Qué debe corregir el Tri
Uno de los puntos más urgentes es la generación ofensiva. México necesita crear ocasiones con mayor continuidad y evitar que su ataque dependa de acciones aisladas. Para lograrlo, el equipo deberá mejorar la conexión entre el mediocampo y los delanteros, así como ofrecer más movilidad y opciones de pase en los últimos metros.
También será importante revisar cómo responde el equipo cuando pierde la pelota o queda en desventaja. La derrota ante Estados Unidos y el posterior tropiezo frente a Chile hacen necesario analizar si el Tri logra mantener el orden, recuperar el control y modificar su plan cuando el rival se adelanta. La capacidad de reacción puede marcar una diferencia decisiva en los próximos partidos.
La evaluación de los convocados, señalada como uno de los aspectos positivos por Ferretti, puede servir para ampliar la competencia interna. Pero observar a los jugadores es solo el primer paso: Márquez tendrá que definir qué perfiles se complementan mejor y qué futbolistas pueden aportar soluciones concretas en cada zona del campo.
Para reducir la incertidumbre, el cuerpo técnico deberá convertir estas pruebas en decisiones. La afición y los analistas no esperan únicamente declaraciones sobre el proceso, sino una evolución visible: más claridad con el balón, mejor coordinación y una respuesta más firme ante rivales de nivel.
La primera Fecha FIFA no define por sí sola el destino de la era de Rafael Márquez, pero sí dejó tareas pendientes. El Tri tendrá que demostrar que puede aprender de sus derrotas y transformar el análisis en cambios concretos. Sin triunfos, con poca producción ofensiva y sin una reacción convincente en el cierre, el inicio del nuevo ciclo quedó lejos de las expectativas y elevó la presión sobre el entrenador.
