«Listo para la élite»: el regreso de Marcel Ruiz ilusiona a Toluca y a la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026
La mejor noticia reciente para el Club Deportivo Toluca y para la Selección Mexicana tiene nombre y apellido: Marcel Ruiz está de vuelta en las canchas. El mediocampista, que hace aproximadamente un mes sufrió una lesión en el ligamento cruzado durante un duelo de la misma competición en la visita a San Diego, ha reaparecido justo a tiempo para subirse a la carrera mundialista.
Su ausencia obligó a Antonio Mohamed a reinventar al equipo. Ruiz se había consolidado como una pieza esencial en el esquema del «Turco» y fue uno de los pilares en la obtención del bicampeonato de la Liga MX. Sin él, Toluca perdió a su cerebro en la mitad de la cancha, al jugador que conecta la salida desde el fondo con los hombres ofensivos y le da pausa o aceleración al juego según lo exige el partido.
En este contexto, su regreso no solo significa sumar un futbolista más a la plantilla, sino recuperar a un referente futbolístico y anímico. Mohamed no ocultó su satisfacción al ver nuevamente a Ruiz con los botines puestos y compitiendo: para el estratega, se trata de un paso clave para que el mediocampista recupere el nivel de élite que lo llevó a ser considerado como candidato a la Selección Mexicana.
«Es una gran noticia para nosotros. Marcel tiene una calidad enorme, y su vuelta es un paso fundamental para que retome el nivel que ya le conocemos», ha señalado el técnico. «Nos aporta muchísimo en el mediocampo y en la generación de juego. Con él en la cancha, el equipo tiene otra dinámica, otra claridad para atacar».
Detrás de esta reaparición hay una decisión arriesgada, pero muy meditada por parte del jugador. Con la Copa del Mundo 2026 a la vuelta de la esquina y la ilusión de estar en la lista final, Marcel Ruiz optó por posponer la operación de su ligamento para intentar recuperarse mediante trabajo específico, rehabilitación intensiva y competencia progresiva. Su objetivo es claro: llegar en plenitud futbolística y física a la etapa en la que Javier Aguirre definirá la convocatoria.
En Toluca son conscientes de que este tipo de lesiones no admiten prisas. El cuerpo técnico y el área médica han insistido en que el regreso de Marcel debe ser paulatino, con minutos medidos, evaluaciones constantes y ajustes según las sensaciones del jugador. La prioridad es que gane confianza, que vuelva a soltarse en los duelos, en los cambios de ritmo y en los giros, sin temor a una recaída que lo pueda alejar de las canchas por un periodo mucho mayor.
Aunque todavía no está al cien por ciento, su talento ya se vuelve a notar. Su manejo de balón, su lectura del juego y su capacidad para organizar al equipo desde la medular siguen siendo diferenciales. En cada intervención se percibe ese liderazgo silencioso: ordena, se ofrece como línea de pase, filtra balones entre líneas y marca el ritmo del partido. Son atributos que difícilmente se pierden, incluso después de una lesión delicada.
La postura de Javier Aguirre con respecto a los futbolistas lesionados de la Selección Mexicana ha sido transparente: tendrán la oportunidad de recuperarse, pero su inclusión en la convocatoria final dependerá en gran medida de su actividad y nivel competitivo en sus clubes. No basta con el nombre o con lo hecho en el pasado; el técnico quiere jugadores que lleguen al Mundial compitiendo al máximo ritmo.
Esa línea marcó también la decisión de Marcel. En lugar de pasar directamente por el quirófano, el mediocampista optó por enfrentar el reto en la cancha y demostrar que puede estar disponible, en forma y al nivel que exige el futbol internacional. Sabe que cada minuto que sume con Toluca será un argumento más frente al seleccionador, una prueba de que su rodilla responde y de que puede sostener la intensidad de los partidos de alto calibre.
Si bien su primer partido de regreso no fue espectacular en cuanto a números ni intervenciones decisivas, el simple hecho de haber completado minutos oficiales es un avance gigante. Romper la barrera psicológica del «primer partido después de la lesión» suele ser uno de los pasos más difíciles en la recuperación de un futbolista. A partir de aquí, el reto es encontrar continuidad, ritmo y regularidad.
En el vestidor de los Diablos Rojos hay optimismo. Sus compañeros valoran lo que representa contar con él en el terreno de juego: un mediocampista con capacidad para conectar con los delanteros, que entiende los tiempos del juego y que ofrece soluciones ante la presión rival. En un equipo que aspira a seguir peleando títulos, tener de vuelta a uno de sus cerebros futbolísticos es un impulso anímico importante.
De cara al Mundial 2026, México necesita jugadores en plenitud, con presencia en sus clubes y capaces de sostener el peso emocional de una Copa del Mundo en casa. Marcel Ruiz encaja en ese perfil: joven pero con experiencia en Liga MX, con carácter para asumir responsabilidades y con proyección para ser uno de los nuevos líderes del combinado nacional. Su reto es demostrar, en pocos meses, que puede dar ese salto definitivo.
También se abre un debate interesante: ¿es conveniente arriesgar y posponer una operación de ligamento por perseguir un Mundial? La respuesta está en el equilibrio entre la opinión médica, el sentir del jugador y las necesidades deportivas. Hasta ahora, en Toluca han manejado el caso con cautela, evitando exponerlo a esfuerzos desmedidos y priorizando su evolución a mediano y largo plazo.
En cuanto al plan de trabajo, se espera que Ruiz vaya incrementando progresivamente sus minutos en cancha. Primero, apariciones controladas entrando desde el banquillo; después, titularidades con sustituciones marcadas; más adelante, noventa minutos completos cuando su condición física y la respuesta de la rodilla lo permitan. Paralelamente, continuará con sesiones específicas de fortalecimiento y prevención de lesiones.
Para la Selección Mexicana, la recuperación plena de Marcel puede significar contar con una alternativa más en una zona del campo clave: el mediocampo creativo. Un jugador capaz de enlazar defensa y ataque, con visión para romper líneas y la personalidad para pedir la pelota en momentos complicados, siempre suma en un torneo corto y exigente como la Copa del Mundo.
En lo personal, el Mundial 2026 representa para Marcel la oportunidad de consolidar una carrera que ha ido en ascenso. Haber superado una lesión de este calibre y volver a competir por un lugar en la lista final enviaría un mensaje poderoso: resiliencia, compromiso y hambre de trascender. No solo se trata de estar físicamente apto, sino de mostrar que es capaz de marcar diferencias cuando el balón rueda.
Mientras tanto, el presente inmediato pasa por seguir sumando minutos con Toluca, ayudar al equipo a mantenerse protagonista en la Liga MX y, partido a partido, convencer a Javier Aguirre de que puede ser uno de los nombres fijos en la convocatoria final. El camino es largo y exigente, pero el primer paso ya está dado: Marcel Ruiz ha vuelto, y su objetivo es claro, regresar al nivel más alto y alcanzar un lugar en el Mundial 2026.
