Memo ochoa al tri: hermosillo tilda de aberración su posible regreso

«Es una aberración, siempre lo golean»: Hermosillo revienta contra la posible vuelta de Memo Ochoa al Tri

La grave lesión de Luis Ángel Malagón abrió un hueco inesperado en la portería de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de 2026 y, con ello, un debate que parecía superado: ¿debe Guillermo Ochoa volver a ser el guardián del arco del Tri? Para Carlos Hermosillo, la sola idea de verlo de nuevo como titular es inaceptable.

El histórico exdelantero de la Selección, hoy analista, fue tajante al hablar del actual portero del AEL Limassol. Aunque reconoció la trayectoria de Ochoa y su papel en la historia reciente del futbol mexicano, dejó claro que, para él, el ciclo del guardameta en la Selección como titular ya se cerró.

«Yo creo que hay edades para todo. Memo Ochoa hizo una carrera extraordinaria, pero que lo lleven a selección, está bien; que juegue se me hace una aberración total», lanzó Hermosillo, subrayando que el problema no es la convocatoria en sí, sino la posibilidad de verlo nuevamente como dueño del arco.

El contexto es delicado. Con la baja de Malagón por una severa lesión en el tendón de Aquiles, México se queda sin el que estaba llamado a consolidarse como el portero del proceso hacia 2026. En ese escenario, dos nombres aparecen al frente de la conversación: Raúl «Tala» Rangel, una de las caras nuevas bajo los tres palos, y el veterano Guillermo Ochoa, de 41 años.

Sin embargo, la eventual titularidad de Ochoa divide opiniones. Un sector de la afición y de los analistas considera que insistir en él es un retroceso, un freno generacional para los jóvenes guardametas que piden espacio. Hermosillo se coloca de lleno en ese bando, al señalar que es momento de apostar por un relevo real y no por la fórmula conocida.

Durante su intervención en el programa de análisis La Última Palabra, el «Grandote de Cerro Azul» reconoció el peso específico de Ochoa en la historia del Tri, pero insistió en que ese pasado no debe condicionar las decisiones actuales. Para él, la gratitud y el reconocimiento no pueden convertirse en un argumento para mantener a un futbolista más allá de su tiempo ideal en la élite internacional.

La opinión de Hermosillo chocó de frente con la de otro analista en la mesa, el «Pollo» Ortiz, quien defendió que Ochoa siga en la conversación. Ortiz argumentó que si el arquero sigue siendo considerado como primera, segunda o tercera opción en la Selección no es responsabilidad del propio futbolista, ni de entrenadores como Javier Aguirre, Gerardo Martino o Jaime Lozano, sino de los clubes mexicanos, incapaces de producir y consolidar porteros jóvenes de calidad.

Según esta postura, Ochoa no es el problema, sino el síntoma de una falla estructural: la falta de competencia real en su posición. Mientras los equipos sigan apostando por extranjeros en la portería o no den continuidad a sus canteranos, el Tri seguirá recurriendo a los mismos nombres de siempre.

Hermosillo no compró ese argumento. Al contrario, redobló la crítica, señalando directamente a los medios de comunicación como parte central del problema por mantener, según él, un discurso que protege en exceso a Ochoa. «Es culpa de ustedes, que siempre hablan de Ochoa», reclamó. Y remató con una de sus frases más duras: «¿Por qué no dices que lo golean allá? ¿Por qué no dices que le meten 3, 4 goles? Ah no, pero en la Selección Mexicana… ¡dejemos de hablar de él! Es un emblemático de este país, pero ya».

En su intervención, Hermosillo puso sobre la mesa un dato incómodo: Guillermo Ochoa figura entre los porteros más goleados de las ligas europeas en las que ha participado en los últimos años. Si bien ese tipo de estadísticas siempre debe matizarse con el nivel defensivo de los equipos donde ha jugado, el exdelantero usó esos números como argumento para cuestionar el rendimiento actual del guardameta y no solo su legado.

A pesar de la polémica, el nombre de Memo Ochoa sigue muy presente en los planes inmediatos. Javier Aguirre, al frente de la Selección, contempla seriamente llamarlo para la próxima Fecha FIFA, donde México se medirá a dos rivales de alto calibre: Portugal y Bélgica. Estos duelos servirán como banco de pruebas de cara al camino rumbo al Mundial y podrían ser determinantes para definir quién tomará el lugar de Malagón.

En el horizonte aparece también el estreno del Tri en la Copa Mundial de la FIFA 2026, previsto para el 11 de junio ante Sudáfrica. Ochoa, junto con el «Tala» Rangel, apunta a pelear directamente por ese puesto, al menos mientras no surja otro candidato que convenza al cuerpo técnico. Para unos, esa pelea es justa; para otros, como Hermosillo, el simple hecho de que Ochoa siga encabezando la lista demuestra que algo no se ha hecho bien en el proceso de renovación.

A los 41 años, Guillermo Ochoa podría convertirse en uno de los pocos futbolistas en la historia en asistir a seis Copas del Mundo. Ha estado presente en cinco, aunque solo ha sido titular en tres de ellas. En ese lapso se ganó el reconocimiento internacional, especialmente por actuaciones memorables ante potencias como Brasil, donde sus atajadas lo convirtieron en figura mundial. Con la Selección Mexicana suma 152 partidos disputados y 154 goles recibidos, además de seis títulos de Copa Oro y una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Es precisamente ese contraste entre su brillante historial y el momento actual lo que alimenta la discusión. Para algunos entrenadores, su experiencia en Mundiales, su liderazgo en el vestidor y su capacidad para manejar la presión lo convierten en un activo valioso, aunque ya no esté en su punto más alto a nivel físico. Para otros, esa misma experiencia no justifica seguir bloqueando el paso a porteros de menor edad que necesitan minutos de alto nivel para consolidarse.

El caso de Malagón se había interpretado como un punto de inflexión. El guardameta del América vivía un momento ascendente y parecía destinado a adueñarse de la portería del Tri en 2026. Su lesión, además de ser una desgracia personal y deportiva, ha abierto de nuevo la puerta a soluciones de emergencia y a la tentación de recurrir a la vieja guardia. De ahí que voces como la de Hermosillo insistan en que no se debe ceder al recurso fácil de volver al pasado.

La discusión también refleja un problema profundo del futbol mexicano: la gestión del recambio generacional. México lleva años hablando de la necesidad de dar oportunidades reales a los jóvenes, pero en momentos clave suele regresar a los nombres de siempre. La portería no es la excepción. Entre la presión por conseguir resultados inmediatos y el temor a los errores propios de la juventud, los entrenadores tienden a elegir el camino más conservador.

En medio de la polémica, la figura de Ochoa queda en una posición ambigua. Por un lado, nadie le puede quitar el mérito de haber sido uno de los mejores porteros mexicanos de la historia, ni su papel como referente del Tri. Por otro, el debate no gira ya en torno a lo que fue, sino a lo que puede ofrecer hoy, a un nivel de exigencia máxima y frente a los mejores equipos del mundo. Hermosillo, con su estilo frontal, ha puesto ese punto sobre la mesa con una crudeza que incomoda, pero que también obliga a replantear prioridades.

La pregunta que queda en el aire es si la Selección Mexicana está lista para asumir los riesgos de una verdadera transición en la portería o si, una vez más, se refugiará en la experiencia de Guillermo Ochoa como tabla de salvación. Entre quienes ven en él una garantía y quienes lo consideran un obstáculo para el futuro, el arco del Tri se ha convertido en el epicentro de una batalla generacional que va más allá de un solo nombre.

Mientras tanto, cada convocatoria, cada partido amistoso y cada error o acierto de los candidatos al puesto serán examinados al detalle. Y aunque Hermosillo pida que «se deje de hablar» de Ochoa, el debate en torno a su figura demuestra que, para bien o para mal, el guardameta sigue siendo un tema central en la conversación sobre el presente y el futuro de la Selección Mexicana.