Matías Almeyda se acuerda de México y de Jalisco en medio de la violencia por la caída de ‘El Mencho’
El nombre de Matías Almeyda sigue profundamente ligado a México, y en especial a Jalisco. A pesar de dirigir actualmente en Europa, el técnico argentino volvió a demostrar que no se desentiende de la realidad del país que lo marcó como entrenador, justo en uno de sus momentos más tensos: la ola de violencia desatada tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), abatido por fuerzas federales el domingo 22 de febrero de 2026.
La noticia del operativo y del fallecimiento del capo provocó momentos de caos y tensión en varias ciudades clave del estado, entre ellas Guadalajara. Bloqueos, enfrentamientos y un ambiente de incertidumbre marcaron las horas posteriores, mientras la población trataba de resguardarse y entender la magnitud de lo que estaba ocurriendo. En medio de ese escenario, el extécnico de Chivas decidió enviar un mensaje público de solidaridad con México.
Desde su cuenta en la red social X, antes conocida como Twitter, Almeyda optó por una publicación breve, pero cargada de simbolismo. El actual entrenador del Sevilla acompañó una solicitud de paz con un emoji de manos en oración y la bandera de México, sumándose a un llamado por el cese de la violencia y por la tranquilidad de la gente afectada.
Su gesto, aunque sencillo, fue suficiente para despertar una oleada de reacciones entre los aficionados mexicanos, y sobre todo entre la hinchada de Chivas, que no ha dejado de considerarlo uno de los técnicos más queridos en la historia reciente del club. Muchos vieron en ese mensaje una confirmación de que Almeyda sigue emocionalmente vinculado al país y a Jalisco, más allá de dónde trabaje hoy.
El lazo entre Matías Almeyda y Jalisco no nació de la noche a la mañana. Se fue construyendo durante su etapa al frente del Club Guadalajara, cuando convirtió a Chivas en un equipo protagonista y competitivo, devolviéndole protagonismo en la Liga MX y en torneos de copa. Con el Rebaño Sagrado dirigió 147 partidos oficiales, con un balance de 59 triunfos, 46 empates y 42 derrotas, números que se traducen en uno de los ciclos recientes más exitosos del club.
Bajo su mando, Guadalajara conquistó una Liga MX en el Clausura 2017, rompió una larga sequía y volvió a celebrar un campeonato de liga. A esos logros se suman dos títulos de Copa MX, una Supercopa de México y una Liga de Campeones de la Concacaf (Concachampions), trofeos que reforzaron su estatus de técnico ganador y lo colocaron en un lugar especial en la memoria rojiblanca. Cada una de esas coronas consolidó, además, su vínculo afectivo con el estado de Jalisco y su gente.
Es precisamente ese pasado lo que explica en buena medida la forma en que su mensaje fue recibido. Para muchos aficionados, Almeyda dejó de ser solo un entrenador extranjero y se convirtió en una figura cercana, alguien que entiende la cultura, la pasión y también las dificultades que se viven en México. Por eso, en momentos de crisis, su voz adquiere un valor distinto, más emocional que deportivo.
A lo largo de los años, cada vez que surge el tema de un posible regreso a la Liga MX, el nombre de Almeyda aparece de inmediato en el radar. Diversos clubes se han mostrado interesados en sus servicios, pero él mismo ha reconocido en diferentes momentos que su apego a Chivas y a lo que vivió en Guadalajara se ha convertido en un obstáculo emocional para dirigir a otro equipo mexicano. Para la afición rojiblanca, esa lealtad se ha transformado en otro motivo de admiración.
En el contexto actual, marcado por la violencia y la tensión en Jalisco, su gesto trasciende el fútbol. La publicación del argentino fue interpretada como un recordatorio de que las figuras deportivas también pueden alzar la voz -aunque sea con un mensaje corto- para solidarizarse con la gente y pedir calma. En un país donde el fútbol tiene un peso social enorme, cualquier muestra de empatía procedente de un personaje conocido contribuye a visibilizar el dolor y la preocupación de la población.
No es la primera vez que Almeyda se muestra cercano a las problemáticas que afectan a México. Durante su etapa en Guadalajara, solía hablar del compromiso social que debía tener un club tan popular, insistiendo en que el futbolista y el entrenador no viven aislados de la realidad. Esa visión explica por qué, aun a la distancia, siente la necesidad de pronunciarse cuando en Jalisco se atraviesan momentos difíciles.
El operativo que culminó con la muerte de ‘El Mencho’ no solo tuvo consecuencias en términos de seguridad, sino también en la percepción de muchos ciudadanos respecto a su vida diaria. Cierres de calles, miedo a salir, suspensión de actividades y una sensación constante de incertidumbre acompañaron las primeras horas después del anuncio. En ese entorno, cualquier mensaje de apoyo procedente del exterior, y más si viene de alguien tan identificado con la región, es visto como un gesto de acompañamiento simbólico.
Para los seguidores de Chivas, el recuerdo de Almeyda está inevitablemente ligado a días de celebración, estadios llenos y una identidad combativa dentro de la cancha. Verlo hoy solidarizarse con Jalisco en un momento marcado por la violencia genera un contraste fuerte, pero también un hilo emocional: el mismo técnico que les dio alegrías deportivas ahora les envía ánimo en un contexto muy distinto, demostrando que su cariño va más allá de los 90 minutos.
En términos deportivos, la figura de Almeyda sigue teniendo peso dentro del entorno de la Liga MX, a pesar de dirigir en el extranjero. Cada que se aproxima un nuevo ciclo mundialista o se habla de proyectos de largo plazo para 2026, su nombre reaparece como un referente de técnicos que dejaron huella en el balompié mexicano. Su paso por el torneo local es todavía un punto de comparación para clubes que buscan un perfil con liderazgo, cercanía con el vestidor y capacidad para competir por títulos.
Al mismo tiempo, la forma en que se expresa de México contribuye a mejorar la imagen del futbol nacional fuera del país. Para muchos aficionados internacionales, Almeyda es una de las puertas de entrada para conocer la pasión con la que se vive el deporte en lugares como Guadalajara. Sus palabras, entrevistas y recuerdos hablan de un entorno intenso, exigente, pero también profundamente cálido, lo que refuerza la narrativa de que la Liga MX es un torneo atractivo y con identidad propia.
En un escenario donde la violencia suele ocupar los titulares, la reacción de personajes deportivos como Almeyda sirve para equilibrar en parte el relato: sí, existen episodios duros y preocupantes, pero también hay vínculos afectivos, historias de gratitud y figuras que, desde su trinchera, no renuncian a enviar un mensaje de paz. Eso no soluciona el problema de fondo, pero muestra que el deporte continúa siendo un canal para expresar empatía y esperanza.
De cara al futuro, el nombre de Matías Almeyda seguirá asociado a México, tanto por lo que consiguió en la cancha como por la manera en que se involucra, al menos simbólicamente, en los momentos complejos que atraviesa el país. Su mensaje tras los hechos en Jalisco es un recordatorio de que, para algunos protagonistas del fútbol, la relación con la afición y con la tierra que los adoptó excede lo estrictamente profesional.
Mientras Jalisco y otras entidades afectadas buscan recuperar la calma tras los enfrentamientos y operativos vinculados a la muerte de ‘El Mencho’, el gesto del argentino queda como una muestra de acompañamiento a la distancia. No cambia la realidad de la seguridad, pero sí aporta un componente humano: el de un entrenador extranjero que no se desentiende de los lugares donde alguna vez fue feliz, y que hoy, desde Europa, sigue pronunciando el nombre de México con respeto, afecto y un deseo firme de paz.
